EL CABALLERO Y LA MUERTE. (LEONARDO SCIASCIA)

Novela que con base en un grabado de Durero “El caballero, la muerte y el diablo” realiza un fina crítica de la sociedad siciliana y por extensión italiana u occidental. Línea a línea va goteando el amargo escepticismo de un hombre comprometido con su entorno, enfrentado siempre al poder, pero que finalmente parece rendirse a la triste pero contundente evidencia resumida en una sola frase: para qué quiere el diablo molestarse y trabajar si ya está el hombre.

El Vice es el apodo con que se conoce al subcomisario de policía, un hombre asentado en su trabajo, conocedor del mismo y ya a vueltas de todo tras conocer el escaso poder que detenta para solucionar según qué casos. Más claramente de aquellos que tienen algo que ver con la mafia y el poder. Además se sabe herido de muerte por un cáncer que lo llevará a la tumba en breve. Preside su despacho el grabado de Durero que le sirve para reflexionar sobre la pobre condición humana siempre babeante tras por el dinero. Tiene que investigar, aunque ya sabe que difícilmente lo podrá resolver, el asesinato de un abogado importante por lo que parece una nueva organización terrorista. El escaso interés de sus superiores y la clara conexión con un importante hombre de negocios ligado, como siempre, con las tramas políticas del momento le servirán para afianzarse en su clara derrota por el sistema oficial.

Lo que de entrada se plantea como una novela policíaca pronto se comprende que no pasará de ser una excusa simple y banal utilizada para sobrellevar el pensamiento crítico, el espíritu derrotado o ya entregado de un ser honesto y comprometido primero consigo mismo y luego con una sociedad que no le recompensa.
Una novela de manejo mixto, el tema forma parte de una trama político policial que motiva diferentes lecturas. Quizá la característica más atractiva es un trasfondo oscuro en que se ligan la política, la manipulación y la muerte. A pesar del dolor físico y de la derrota previamente asumida El Vice se deja arrastrar por su trabajo, investigará hasta donde le aguante el cuerpo pero a la vez nos sorprende con sus reflexiones sobre la belleza, la moral de una sociedad permisiva, la manipulación y, cómo no, de la muerte, lo que en definitiva no deja de ser nada más que el camino que él ha de recorrer mientras se despide de un mundo que, aunque le ha decepcionado, no ha conseguido doblegarlo.

Escéptico e intelectual con una mente ágil y deductiva, El Vice no de deja engañar por un entorno manipulador, tendencioso y corrupto, hace tiempo que sabe dónde su tiene su límites y aún a pesar de ello pretende acabar su vida con la misma dignidad que le acompañó a lo largo de toda su vida.
Leonardo Sciascia sabe escribir con la delicadeza propia de un maestro de la pluma pero a la vez lo hace con la contundencia de una mente comprometida y sin embargo deja sitio para el entretenimiento no falto de un humor sencillo y sutil con lo que consigue, aparentemente sin esfuerzo, una brillante narrativa. Para ello ha ligado un juego cabalístico e inteligente entre su percepción de la sociedad, el grabado de Durero remarcando su imagen de la muerte y el diablo y la evolución de la enfermedad del Vice (la suya propia) para exponer las reflexiones previas a la muerte de un hombre que permanece entero con las ideas muy claras.

Y así el mejor sabor de boca lo deja la magnífica configuración de un hombre que, mediatizado por el dolor no solo físico propio de la enfermedad que padece sino herido espiritualmente por el cínico proceder del poder, es capaz de reflexionar con claridad meridiana otorgándole con afabilidad naturaleza de pensador más que de policía.
Y como brillante colofón a la estupenda exposición que hace Sciascia de su pensamiento a través de El Vice se une la brevedad del relato poniéndole un magnífico broche final.

 

 

[Leonardo Sciascia. Nació el ocho de enero de 1921 en Rocalmutto y murió el veinte de noviembre de 1989 en Palermo, Italia. Estudió Magisterio, inicialmente la enseñanza ocupó todo su tiempo hasta que decidió dedicarse al periodismo, disciplina en la que alcanzó un gran prestigio. Enarboló diferentes banderas políticas siempre en contra del poder abusivo y de la corrupción política. Con los años se convirtió en un prolífico escritor, utilizando con preferencia el relato, ensayo y la novela].

 

A. MARTÍN


 

 

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