EL CAPITÁN PALACIOS (II)

[ 1ª parte: http://elcadenazo.com/?p=24872 ]


…..

A principios del 1.946 fueron repatriados los prisioneros de guerra italianos, y por el Coronel de Bersaglieri, Luigi Longo, Palacios envió la siguiente nota verbal a la Embajada de España en Roma: “Que todo cuanto habían visto en Rusia, justificaba la presencia de la División Azul en el frente ruso, que no se creyera en la propaganda que Radio Moscú hacía con los soldados españoles, consecuencia del terror desplegado, que no se preocuparan por ellos y, que por ellos, no se hiciera ninguna concesión a los rusos”.

Estando en ORANKE, fue represaliado por defender a unos republicanos españoles que estaban encerrados sin agua en un barracón, ya que los prisioneros de la División Azul organizaron un socorro azul para las mujeres y niños y escribieron a Moscú defendiéndoles.

En JARKOW, le dice a uno de sus soldados: “Yo no sé si moriremos todos en Rusia; puede que sí… Pero acuérdate de esto. Si algún día regresas conmigo a España, no entraremos por la ratonera. Entraremos por la puerta grande, por la misma que salisteis.”

A pesar de las presiones morales y físicas a las que fue sometido, continuó siendo el alma de la resistencia contra los rusos, alentando continuamente a los españoles para que no decayese su moral y siguiesen su postura firme y decidida, que le granjeó la admiración y el respeto de los prisioneros extranjeros, que buscaban su consejo y apoyo.

Juzgado una de las veces, en el mes de febrero de 1949, por un Tribunal Militar ruso por agitación política y sabotaje en el campo de concentración y condenado a muerte, que fue conmutada por 25 años de trabajos forzados, mantuvo en todo instante su actitud de firmeza y honor, lo que motivó la admiración del propio Tribunal que le juzgaba y de sus componentes, que así lo hicieron patente.

En el campo de LA MINA, donde fue conducido más tarde, en una ocasión en que los rusos martirizaban al Alférez Castillo, el Capitán Palacios hizo constar airadamente su protesta, saliendo de la fila donde estaba con el resto de sus compañeros y llevando al Alférez de su brazo ante la resistencia del oficial y centinelas rusos, que se oponían.

A principios de 1953, Palacios vivió su último conflicto con el personal del campo de REWDA: los españoles fueron obligados a trabajar los domingos y, al negarse, el jefe del campo, Duetginov, se dirigió a Palacios en tono de amenaza y le dijo que en la Unión Soviética “la yerba también crece los domingos”, a lo que él replicó que “en España los sábados se apura más de la cuenta, para no tener que cortarla los domingos”.
El incidente se solventó cuando Hermógenes Rodríguez reunió a los españoles y les dijo: “Sobre el capitán se cierne una grave amenaza, nuestro deber es evitar que se cumpla esa amenaza y creo que debemos salir a trabajar los domingos. Yo saldré”, todos los demás compartieron esta opinión. El Capitán aceptó la decisión de sus hombres, pero les dijo “me vais a permitir que, en vuestro nombre, consiga algo de los rusos a cambio de vuestro trabajo”, puso unas condiciones que los rusos aceptaron y el problema quedó zanjado.

En el transcurso que los 11 años de cautiverio fue juzgado 3 veces y 2 veces condenado a muerte, postergándose la sentencia finalmente; en su defensa ante estos tribunales hizo siempre gala de su fidelidad a España, a su Ejército y a su Caudillo y puso de manifiesto su alto espíritu militar y sus acendradas virtudes de abnegación, sacrificio y compañerismo. Todos los prisioneros le consideraban siempre como jefe moral de los españoles, y los extranjeros llegaron a titularle “el último caballero sin tacha y sin miedo”

A fines de Mayo de 1.953 son trasladados a CHERVACOV y a los 8 meses se les condujo a un Campo de la región de VOROCHILOGRADO en el que se reunieron con todos los demás españoles concentrados para su repatriación… Y el buque “Semíramis”, fletado por la Cruz Roja, zarpó el 27 de marzo de 1954 de los muelles de Odessa con los héroes españoles.

En Estambul, mediante una canoa, subieron a bordo del “Semíramis” un grupo de periodistas españoles y el embajador de España en Ankara, Alfonso Fiscowich, que fue recibido en el puesto de mando por los capitanes Oroquieta y Palacios, el teniente Rosaleny y el alférez Castillo. Se adelantó el capitán Oroquieta y cuadrándose le dijo: «Sin novedad en el “Semíramis”, señor embajador», el embajador, con lágrimas en los ojos y la voz quebrada respondió: «Recibid el primer abrazo de España.»

El 2 de abril de 1954, Teodoro Palacios Cueto al frente de los poco más de 200 divisionarios presos que quedaban vivos, firmes y emocionados, escuchando por Radio Nacional de Barcelona los acordes del Himno Nacional, por fin divisaban las costas españolas.

Toda España estuvo pendiente durante 6 días de ese viaje y la emoción embargaba a los que aguardaban a aquellos divisionarios que regresaban a la Patria tras 11 años de cautiverio y penalidades sufridos en la URSS.
Entraron como héroes en el abarrotado puerto de Barcelona y ya en tierra, doblaron sus rodillas ante la Virgen de la Merced, Patrona de los cautivos.

Le decía a un periodista que le entrevistaba que no hablará de él, que lo hiciera de sus hombres y estos, lo que hacían al empezar a hablar, era sobre su Capitán Palacios.

Al poco tiempo se casó con su novia de antes de la campaña de Rusia pues, aunque ésta se había casado pensando que él había muerto, había quedado viuda… fue su padrino de boda el general Agustín Muñoz Grandes y actuaron como testigos una representación de los militares de su promoción (los comandantes D. Eduardo Ortiz y D. Vicente Ibarra ) y el Teniente Rosaleny y el Alférez Castillo en representación de los españoles ex-cautivos en Rusia.

En 1966, siendo teniente coronel, se le otorgó la Gran Cruz Laureada de San Fernando por su conducta en la batalla de Krasny Bor, y se le impuso el 7 de julio de 1968 en el puerto de Santander. Fue el único laureado de la División Azul en vida, y no a título póstumo.
Tiempo después, en una reunión informal, escuchó como un general de división hizo un comentario que le desagradó y se lo recriminó. El general señaló sus galones y le dijo que se cuadrara ante ellos. Palacios señaló su Laureada y le contestó: “Cuádrese usted ante la Laureada”.

Alcanzó en vida la graduación de General de Brigada… aunque siempre fue conocido como “el capitán Palacios”, por el período que marcó su vida.

De su estancia en los gulags le quedaron a Palacios secuelas cardíacas y, el “mejor embajador de España”, falleció de un infarto en Santander en 1980, pasando a ser, a título póstumo, General de División, como consta en su lápida de sepultura en el Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de Ciriego (Santander), pues en los caballeros laureados es automático, al fallecer, el ascenso a la graduación inmediata superior.

Su gesta fue narrada por el periodista y escritor Torcuato Luca de Tena en su famosa novela ‘Embajador en el infierno’ (Premio Nacional de Literatura y Premio “Ejército” de Literatura), que se tradujo al italiano y al francés y se editó en Sudamérica.

En 1956, siguiendo el guión del libro, se estrenaba la película “Embajadores en el infierno” dirigida por José María Forqué.

https://editorialkamerad.files.wordpress.com/2013/05/embajador-en-el-infierno1.pdf

ROSA M. CASTRO

 

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies