EL CONSUELO DE LOS MOÑAS

Como a cualquier español bien nacido, me repugna el revanchismo de los marxistas que pretenden, al cambiar los nombres de las calles, ganar ahora la Guerra Civil intentando borrar el recuerdo de los héroes que los derrotaron y de los mártires a los que asesinaron.
Pero hay algo que me repugna aún más: la blandenguería derechoide que, frente a la orwelliana operación, opone su habitual muestrario de soplapollez comtemporizadora, de consuelo de tontos, de seudopatriotismo de opereta y de, en el fondo, complicidad con la infamia.

En Madrid, promovido por la banda podemita pero apoyado, no lo olvidemos, por sociatas y por la cuchipandi pijiprogre de Albert Rivera, se va a proceder al cambio de los nombres de las calles “franquistas”. Indignante pero no sorprendente; al fin y al cabo, parafraseando a Forrest Gump, hijo de puta es el que hace hijoputeces.
Lo que me da más asco es la nula reacción a esta vileza por parte de los que con la boca pequeña, dicen oponerse. A lo más que llegan es a criticar el coste económico de la operación, dando a entender que, si la cosa fuera más barata, no les parecería mal la villanía.
La muestra más reciente de la oposición de mentirijillas a este atentado histórico es la iniciativa que, desde una asociación de guardias civiles, pretende sustituir los nombres eliminados por la inquisición revanchista, por los de guardias civiles asesinados por el separatismo.
La sin duda bienintencionada iniciativa no estaría mal si, desde la derecha más cagapoquito ñoña y politícamente correcta, no se pretendiese presentar a estos guardias civiles como defensores acérrimos del mismo régimen político que promovió las condiciones para que fueran asesinados.

Vamos a ver: sin el podrido contubernio llamado Constitución de 1978, ni el separatismo, ni el marxismo, ni la mafia liberalcapitalista hubieran convertido a España en este burdel infecto que escupe a su Historia y cuestiona su misma existencia como Nación.
Los guardias civiles a los que la banda etarra asesinó, no cayeron por ser encendidos defensores del constitucionalismo, los partidos y demás mierdas de las que el rebaño derechoide presenta ante sus cobardes votantes como sucedáneo del patriotismo.
No fueron asesinados por ser demócratas, sino por ser españoles. Cambiar los nombres de los héroes de nuestra Guerra Civil por los de estas otras víctimas de los mismos verdugos ideológicos sólo sería la consabida gilipollez de desnudar a un santo para vestir a otro. Pero presentar a estos guardias caídos, entre los que había no pocos falangistas y patriotas, como defensores del infame régimen constitucional es insultar su memoria y volver a escupir en su tumba.

Y todo para tranquilizar las conciencias de las putrefactas “gentes de orden” que, a pesar de que votan al Pepé, se sienten muy patriotas cuando agitan banderas con el escudito borbonín inventándose un “patriotismo constitucional” que sólo existe como pretexto para preservar sus buenas digestiones.

J.L. Antonaya

 


 

Piden a Carmena que dedique las calles franquistas a los guardias civiles asesinados por ETA

La Asociación Pro Guardia Civil tramita una propuesta para que se incorpore el nombre de 19 agentes en las 30 placas que el Ayuntamiento va a retirar antes del verano

http://www.abc.es/espana/madrid/abci-piden-carmena-dedique-calles-franquistas-guardias-civiles-asesinados-201512282106_noticia.html

 

 

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