EL CONTROL DEL SISTEMA

” El sistema es una mentalidad sumada al poder económico y viceversa”

¿Qué quiere decir esta frase? Muy sencillo. El sistema necesita del control ideológico para mantener el económico a la par que necesita del control económico para mantener el ideológico. Es una rueda, la una lleva a la otra. Ambas, tan diversas, se sostienen recíprocamente.

Indaguemos más profundamente. Para ello, debemos responder a dos preguntas clave: ¿cómo controla el sistema la alta finanza? y ¿cómo controla el sistema la mentalidad de la gente?

Para comprender donde reside o empieza el problema no hay que ir más allá de la Banca. Prácticamente todo el mundo guarda su dinero en la banca, la cual se encarga de prestar dicho dinero a interés, creando un dinero ficticio, inexistente, inmaterial. El dinero depositado es prestado cincuenta veces por encima del real, es decir, por cada moneda ingresada el banco la presta ese mismo número de veces y, recordemos, siempre a interés. El beneficio acaba siempre en un mismo lugar pues se trata de una gran telaraña financiera a nivel interplanetario que acaba en la Federal Reserve, órgano encargado de la creación de moneda americana, que controla el Banco Central Europeo y que está en manos privadas (12 familias para ser exactos). En pocas palabras, el dinero de todas las naciones reside en una docena de familias. Los estados no son una excepción pues no hay una sola nación capaz de pagar la deuda acumulada debido al enorme interés. Por tanto, da igual quien esté al frente de un gobierno pues la soberanía de los estados está subyugada a la alta finanza internacional.

De este modo, los mismos que controlan el dinero son los mismos que controlan qué partidos políticos deben subir al poder, qué programas de televisión deben prevalecer, qué música escuchar, qué comer, qué beber y, en general, qué hacer. Aunque siempre dentro de un relativismo para que parezca que hay variedad y libertad de opinión. Aquellos que controlan el dinero, por tanto, controlan como pensará la masa popular y esta, por supuesto, pensará de acuerdo con los dogmas y valores del sistema.

Lo primero es la ideología del dinero, sobre el cual gira todo este circo. Después la destrucción de las identidades y la exaltación y aceptación de la decadencia, además de la destrucción de conceptos morales como la familia y el honor, entre otros. De esta manera, la mentalidad está controlada y codificada para ensalzar al sistema.

Como es fácilmente comprobable, el sistema se ha inmunizado… aunque no es indestructible. Como decía Degrelle, hay que hacer una revolución de las almas. Cada uno debe hacerse a sí mismo y después proyectarse hacia los demás, con buena y resistente voluntad.

ALOY

 

ALOY1

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