EL CUERVO (HOMENAJE RAJOYESCO A EDGAR ALLAN POE)

 

En la lúgubre estancia del Juzgado
En tristes reflexiones embebido
Cavilaba Mariano en el estrado
Cabeceando, hastiado, disperso… casi dormido
ante las molestas preguntas
que le dirigen torpes picapleitos de cornamenta afeitada.
Le inquieren detalles insolentes
sobre viejas tramas olvidadas.
Mas, de pronto, un Cuervo
de togadas plumas polvorientas
irrumpe en la covacha leguleya
y espanta los moscones que al gran estadista inquietan
desde la orilla oscura de la noche plutónica.
¿Quién se lo llevaba crudo en la cueva genovesa?
Y el Cuervo dijo:
“No es pertinente”
Dínos, oh prócer, cómo el botín se repartía.
Y el Cuervo dijo:
“No es pertinente”.
Y así, cual loro amaestrado en sórdidos circos
Quizá recompensado con carroñas impensables
Repetía su salmodia el eminente grajo
“No es pertinente”.
Seas loada, ave generosa de plumaje azabache,
exclama Mariano agradecido.
Y el Cuervo, guiña sus pícaros ojillos de demonio en la noche.
Y espanta a un último togado que interpela a Mariano.
“No es pertinente”

J.L. Antonaya

 

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