EL GILIPOLLAS Y EL NIÑO

Según el diccionario, Gilipollas, es la persona que es tonta o, estúpida en exceso. Muchas de estas personas que son tan bien definidas por la RAE, florecen contentos y sonrientes, ahítos de amor por la humanidad y, con sus mágicas recetas, al poco de atentados y frente al dolor de los demás, ellos siempre se posicionan con los verdugos.

Aquí en España, tenemos una enorme piara de gilipollas, océanos, para ser más justos. Aun recuerdo nítidamente, el asesinato del socialista Ernest Lluch, acribillado en el garaje de su casa y, a las horas, una periodista, en una concentración de repulsa, pedía diálogo y sentarse en una mesa para hablar con sus asesinos. Yo, entiendo, que lo que querría la víctima, no era hablar ni sentarse, sino huír y salvar su vida.

Los más veteranos, recordaran las vomitivas y obscenas manifestaciones de duelo y repulsa por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Todas esas asquerosas manitas pintadas de blanco, ese sucio y ruín eslogan de: ETA escucha, aquí tienes mi nuca, etc (ese dia perdí mi “ virginidad “ respecto a los valores del antaño viril pueblo español, hogaño rebaño cobarde y feminizado)
No vale la pena reseñar los casos patrios, pues como os digo y la hemeroteca no engaña…son oceánicos.

Lo que más me admira, no es la cobardía, sometimiento, falta de coraje, pasividad, etc, sino esa irresponsabilidad de trasmitir a sus vástagos su estupidez y cobardía. Un padre normal, con sentido común y preocupado por el terrorismo, alentará a su prole a identificar al enemigo, a ser consciente del peligro que suponen las personas que alientan, comprenden y apoyan al terrorismo, a inculcarle valores de bien o mal, etc. Pero no, ahí los tienes con sus sonrisas patéticas, con su “ orgullo “ buenista y amante de la humanidad (nunca de sus compatriotas) Dispuestos siempre a justificar a sus verdugos, siempre, siempre con su repertorio trampa para justificar los crímenes: “pobrecitos, no están integrados” “los gobiernos de Occidente son los terroristas“ “recogemos la violencia que sembramos” etc, etc, etc…

¿Había algún chaval paquistaní en las Azores? ¿Tenía algo que ver con el archipiélago portugués la recién casada española que reventaron unos días antes en el aeropuerto de Bruselas? ¿Y los que escuchaban música en la sala Bataclan? ¿O los que iban en trenes de cercanías a Madrid o acudían en autobús al centro de Londres?

El verdadero, el auténtico problema frente al Islam, no son los fanáticos islamistas, no son los que nos parasitan, aculturizan y quieren someternos a su fe y valores, no… son esos imbéciles integrales, caballos de Troya del Islam, eso sí, siempre sonriendo y dando una ejemplar lección a su hijo. Hasta que le toque a él la ira de los de Moolembek y, apostaría, que el gilipollas, los disculparía.

CUESTA

 

CUESTA1

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