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EL HIMNO DE FRANCO

Hace no demasiado, cuando Contador era el ciclista que ponía los relojes en hora, con la rotunda victoria del de Pinto en el Giro sonó el himno español… con letra.
Fue el ABC, precisamente el diario de sus amores, el que afirmó sin ponerse ni colorao -que es asunto mal visto en el citado medio- que José María Pemán había compuesto la letra del himno franquista por orden de José Antonio Primo de Rivera.
En fin… suspenso en historia, orejas de burro y copiar 100 veces en el encerado “no volveré a tocar de oído” para el redactor centella.
Porque, en realidad, Pemán compuso la letra para el Himno de Granaderos (después llamado Marcha Real) a iniciativa del general Miguel Primo de Rivera siendo Presidente del Consejo de Ministros en 1928.
Por aquel año, un jovencísimo José Antonio apenas acababa de abrir su bufete de abogados en Madrid y Franco se estrenaba en su flamante cargo de Director de la recién creada Academia Militar de Zaragoza.
La letra original del himno de España que escribió Pemán es la siguiente:
¡Viva España!
alzad la frente
hijos del pueblo español
que vuelve a resurgir.
Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del sol.
Triunfa España
los yunques y las ruedas
cantan al compás
del himno de la fe.
Juntos con ellos
cantemos de pie
la vida nueva y fuerte
del trabajo y paz.
Ciertamente, tras el estallido de la guerra civil el bando nacional adopta la letra para el himno, pero con un par de “ligeras actualizaciones”: “alzad la frente” por “alzad los brazos” y “los yunques y las ruedas” por “los yugos y las flechas”.
Es por tanto esta letra inequívocamente la del himno franquista, aunque en honor a la verdad: el verdadero himno de la España naciente por aclamación popular se llamaría Cara al Sol.
Y oigan, yo que me alegro porque si había algo en el Régimen que el egregio escritor no soportaba, eso eran los falangistas.
Monárquico hasta las trancas, donjuanista asiduo de Villa Giralda y conspirador ocasional, además de meapilas y otras cuántas cosillas más, en cierta ocasión ya acabada la guerra se retó en duelo con el hermano de José Antonio, Miguel, cuando éste le acusó públicamente de desafecto al Régimen.
La sangre no llegó al río pero el escritor puso pies en polvorosa y durante algunos años se dedicó a impartir conferencias magistrales por hispanoamérica.
De vuelta en España continuó con su matraca borbónica reconocida al final de sus días por Juan Carlos ya el Primero que le concedió un simple Toisón de Oro. El Borbón restaurado no consideró que mereciera más.
Personalmente, yo prefiero recordar a José María Pemán por su poema a Margarita Nelken:
“Y aquella tarde,
contra las luces del crepúsculo sangriento,
una walkiria rubia, desmelenada al viento,
llena los aires de rencor:
“Las piedras del Alcázar -les grita- serán lechos
para nuestras mujeres y nuestros milicianos”.
Y las uñas sangrantes de sus manos
repintadas profanan la serena tarde
y la dulce sagra de abejas de oro llena.
¡Ay, maldita, maldita
Tú, la hebrea, la del hijo sin padre:
Margarita!
¡Nombre de flor y espíritu de hiena!”
LARREA   NOV/2019

 

El himno franquista suena en un partido de la Copa del Rey

https://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20191114/471597632314/el-alamo-himno-franquista-espana-copa-del-rey.html

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