EL “OTRO” PEARL HARBOR

Aniversario del ataque británico a Mers el-Kebir
3 de Julio de 1940

El 16 de Junio de 1940, con las tropas alemanas entrando en París, el mariscal Petain, respetado héroe de la 1º Guerra Mundial, fue nombrado jefe del gobierno por el Parlamento. El día 22 Francia firmó el armisticio con Alemania que ocupó el norte de Francia y toda la parte atlántica como plataforma necesaria para continuar la guerra contra Gran Bretaña.
El gobierno de Petain ejercería su autoridad sobre el resto del territorio y sobre la mayoría de las colonias de ultramar, entre ellas, Argelia.

La flota de guerra francesa, la tercera mayor del mundo por entonces, de acuerdo con las condiciones del armisticio, permaneció bajo la autoridad de la Francia no ocupada a las órdenes del gobierno de Petain.
Una parte importante de la flota se estacionó en el puerto de Mers el-Kebir (Mazalquivir), en la Argelia francesa
Sin embargo, Churchill no se fiaba de sus antiguos aliados y decidió neutralizar sus barcos.
Ordenó al almirante Somerville, comandante de la Fuerza H estacionada en Gibraltar dirigirse hacia Mers el-Kebir.
La fuerza H estaba formada por el portaaviones Ark Royal, dos acorazados, un crucero pesado, dos cruceros ligeros y once destructores, un total de diecisiete buques.
La flota francesa anclada en Mers el-Kebir constaba de once barcos: cuatro acorazados, un portahidroaviones y seis destructores.

El 3 de Julio de 1940 la Fuerza H británica se presentó por sorpresa ante Mers el-Kebir.
Las órdenes de Somerville eran claras. Debía lanzar a los franceses un ultimátum en los siguientes términos:
• Pondrían sus barcos bajo mando de la Royal Navy.
• O bien dirigirían sus barcos con una tripulación mínima escoltados por la escuadra británica hasta algún lejano puerto neutral en el que se les desmontaría todo el armamento.

La respuesta negativa al ultimátum desencadenaría un ataque británico.
El almirante francés, Marcel-Bruno Gensoul, como no podía ser de otra forma, rechazó las dos propuestas británicas. Él no podía entregar la flota a otra potencia ni permitir que fuese secuestrada y desarmada. Y el gobierno legítimo de Francia, que mantenía plenas relaciones diplomáticas con Gran Bretaña y que había sido su aliado hasta hacía poco más de un mes, tampoco podía autorizar semejante atropello a su soberanía.

Francia había firmado un armisticio con las fuerzas del Eje y no se encontraba ya en guerra contra ninguna nación, menos aún contra sus ex aliados británicos.
Sus barcos, apaciblemente fondeados, tenían los motores apagados, las tripulaciones no ocupaban sus puestos de combate y no estaban en estado de alerta.
La flota británica, en disposición de ataque, partía con una superioridad absoluta.
Cuando Sommerville recibió la respuesta negativa de Gensoul, siguiendo las instrucciones de Churchill, lanzó el ataque contra la flota francesa.
Los torpederos “swordfish” del Ark Royal despegaron para hundir los barcos franceses. Los acorazados y cruceros de Somerville cerraron la salida del puerto y, desplegados en orden de batalla, dispararon contra los barcos franceses que intentaban salir de la rada para ganar mar abierto.
Los barcos franceses, sorprendidos por el ataque de sus ex aliados, y sin capacidad de maniobra, fueron literalmente cazados sin clemencia por la escuadra británica.
Casi 1300 marinos franceses fueron asesinados por el ataque a traición de la escuadra de un país supuestamente amigo.
En los días siguientes, aviones de guerra franceses efectuaron varios ataques de represalia contra la base británica de Gibraltar

El mismo almirante Somerville que dirigió el ataque, dijo poco después que la acción contra la escuadra francesa en Mers El-kebir había sido:
“El mayor error político de los tiempos modernos que despertará a todo el mundo contra nosotros … todos nos sentimos profundamente avergonzados”.
“(the biggest political blunder of modern times and will rouse the whole world against us…we all feel thoroughly ashamed.)”

Todo el mundo conoce y recuerda el episodio de Pearl Harbor, el “día de la infamia”, en palabras del presidente Roosevelt, y a los 2.400 norteamericanos caídos ese día.
Los casi 1.300 marinos franceses que cayeron en Mers El-Kebir, en cambio, han sido olvidados.
Y el carácter infame del ataque británico también.

Rindfleisch Knight

RIN

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