EL PADRENUESTRO ANTES DE INICIAR LA ANTORCHADA

Dice el Catecismo: “2792. Por último, si recitamos en verdad el “Padre nuestro”, salimos del individualismo, porque de él nos libera el Amor que recibimos. El adjetivo “nuestro” al comienzo de la Oración del Señor, así como el “nosotros” de las cuatro últimas peticiones no es exclusivo de nadie. Para que se diga en verdad (cf Mt 5, 23-24; 6, 14-16), debemos superar nuestras divisiones y los conflictos entre nosotros.”

Pues se cumplió lo que dice el Catecismo. Allí había gente de todas las castas, cada uno de su padre y de su madre, y por una vez no nos tiramos los trastos a la cabeza. Me sentí más próximo que nunca a “los de los polos negros” -en expresión de un viejo y ejemplar falangista, que se sorprendía hace no tantos años de que cada vez hubiera menos camisas azules y más polos negros en las manifestaciones-. Y de hecho desfilé bajo una bandera negra con la cruz céltica peinándome las canas. No por esto he dejado de ser lo que soy y he sido siempre -joseantoniano y falangista-. Pero me sentí a gusto y hermanado con todos.

FRANCISCO ARTERO

 

ARTERO1

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