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EL PINTOR FRUSTRADO

Se dice que era un sádico, un enfermo mental, mariquita, drogadicto, que tenía un hermano disminuido, que era incluso judío… Pero como amante del arte, me indigna que digan que fue un pintor frustrado sin talento.

¿Quién posee la verdad absoluta para juzgar una obra de arte? ¿Acaso el arte se rige en todo el mundo y en todos los corazones por los mismos paradigmas? ¿Acaso es arte esas guarradas de mal gusto que algunos llaman “arte moderno”?

El amigo del antifascismo y la progresía (y su razón de existir y subsistir), el Innombrable, el Temido, el Amado y el Odiado, el mostacho más famoso de toda nuestra historia… Una vez más, el tribunal del palurdismo condena a Adolf Hitler, clasicista, romántico y revolucionario. Hoy no voy a hablar de él en sentido político sino artístico, porque ya es hora de que alguien ponga fin a las rojas falacias sobre la capacidad artística de este hombre.

Es por todos sabido que el Voldemort bávaro tenía un corazón romántico, y que se dedicó en su juventud a la pintura y al estudio de los edificios. El joven Adolf Hitler, se ganaba la vida vendiendo postales de Viena de igual forma que Canaletto o Piranesi las hacían de Roma o de Venecia.

¿Nada extraño ni aberrante, no? Al joven bohemio le gustaba pintar edificios y paisajes, mostrando poca importancia por la representación humana. Tenía un estilo próximo al impresionismo en cuanto a luz, pincelada y color se refiere, siendo la acuarela su técnica preferida. No obstante, al pintor rebelde se le atribuye lo de fracasado por haber suspendido el primer año de educación secundaria en Linz y abandonar posteriormente los estudios (mal estudiante, como Einstein). No quería ser aduanero sino pintor. Las gentes pudientes de nuestra querida progresía ven con malos ojos que el joven Hitler viviera como un romántico o un modernista, entre la calle y los locales de artistas, enamorado del olor a pintura. Ven mal estos policías del arte y jueces de la ética, que rechazaran al estudiante en la Academia de Bellas Artes de Viena.

Pero aquí está lo gracioso, porque los grandes artistas han sido siempre incomprendidos. No defiendo el estilo de Hitler, por supuesto no era un maestro como Delacroix o Miguel Ángel, pero resulta que estas Academias dogmáticas cuya base descansa en el Antiguo Régimen rechazaron igualmente a Courbet, Degas, Manet y todos los impresionistas. Pero sin embargo a día de hoy son ampliamente reconocidos… En su día, Courbet creó su “Pabellón del Realismo” igual que los impresionistas montaron “El Salón de los Rechazados”, renegados, incomprendidos. Asímismo, el manierismo fue minusvalorado en la sociedad moderna, el gótico en el Renacimiento o el Barroco durante el Neoclasicismo. Siglo tras siglo, pueblos tras pueblo, dependiendo del crítico, biógrafo o historiador, ha habido artistas rechazados, marginados, ajenos a unos cánones que se imponían como una religión del color, la piedra y la madera.

Le dijeron a Hitler que probara en la arquitectura tras su segundo intento de entrar en la Academia, “cuánto sufrimiento nos hubiéramos ahorrado”, dice mi profesor entre ignorante y graciosillo. Hitler diseñó junto con Albert Speer algunos de los grandes proyectos para Berlín y otras capitales alemanas, destruidas en los brutales bombardeos a la población civil por parte de los aliados.

Lo más gracioso de esto, es que muchas de sus obras -se dice que hizo cientos de pinturas- fueron expoliadas por los yanquis para evitar que las buenas gentes las conocieran y disfrutaran. A día de hoy, siguen sin soltarlas, tal es el cariño que les han cogido.

Algunas de éstas, no obstante, fueron a parar a manos de particulares mediante subastas que alcanzaron un buen pastón. En 2009 se vendió en Shropshire un lote de piezas por 120.000 dólares y otro por 100.000. En Eslovaquia, se vendió una pintura por 42.300 dólares de este “artista frustrado”. Se dice que a un crítico de arte reputado le enseñaron algunas obras de Hitler sin que se revelara el autor y el juicio fue que eran “muy buenas”.

Una vez más, la verdad es verdad aunque la gran mayoría no la conozca o defienda una mentira. Un árbol es un árbol, un ignorante es un ignorante, y un artista, sigue siendo un artista mientras tenga talento, con o sin el reconocimiento de la sociedad.

ARDITI

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    4 thoughts on “EL PINTOR FRUSTRADO

    1. Si,es cierto cuanto dices solo que te has descuidado el insulto favorito de la izquierda al referirse a sus dotes artísticas: “El pintor de brocha gorda”. Si no conoces el libro de su amigo de juventud Augusto kubizek te encantará leerlo, no solo por lo curioso que es, sino por el concepto de fidelidad a la amistad y su nobleza al declarar que era su amigo y que un alemán respeta el sentimiento que le vincula a un amigo no hablando mal de él, para la que había que ser muy valiente en el momento en que lo dijo así y luego, cuando lo contó. Se llama “Adolf Hitler, mi amigo de juventud” y es facil de encontrar en internet.

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