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EL PP UNA VEZ MÁS SE LAVA LAS MANOS

Según cuenta el Evangelio de San Mateo, Poncio Pilato, procurador romano y gobernador de Judea entre los años 26 y 36 d.C, después de condenar a muerte a Jesucristo se lavó las manos dando a entender que desentendía y quedaba limpio de aquella responsabilidad.
Este gesto, lavarse las manos, y este personaje histórico Poncio Pilato, han pasado a la historia como el “símbolo tradicional de la vileza y de la sumisión a los bajos poderes políticos” según señala José Antonio Pérez-Rioja en su “Diccionario de Símbolos y Mitos”.

Hoy no existen lavabos donde el gesto de lavarse las manos se pueda hacer público y delante de las cámaras, sería demasiado visual y la carga históricamente negativa del gesto dejaría bien clara la posición del que se lava las manos. Pero en la era del doble sentido y de la utilización del lenguaje y los símbolos como medio de control del pensamiento, existe un equivalente mucho más sutil y confuso pero que no por ello cambia su significado: el botoncito de la abstención.
El botoncito de “no me pronuncio” porque así contento a todos, el botoncito de “no opino” porque así no tengo que dar explicaciones, el botoncito de “no me mojo”, no vaya a ser que me ahogue, el botoncito de “no enseño la patita” para seguir creando la duda de lo que soy, no soy o me abstengo de ser.
El PP ha usado este “botoncito de la abstención” en innumerables ocasiones, pero casi siempre viene ligado a leyes o propuestas que implican alguna carga ideológica en lo que se vota.

En el 2007 la abstención del PP permitía la aprobación de una “Ley de Igualdad” que reduce la presencia de la mujer en la vida pública a un simple número para rellenar una cuota de género, y la del hombre ni siquiera a eso. Los puestos de responsabilidad ya no se alcanzan por la valía personal de cada uno, sino por si el hueco que hay que rellenar es para un hombre o una mujer o para un ente de sexo indeterminado.
En el 2016, se prueba la “Ley de Transexualidad” de Madrid, una de las leyes más ideológicas -de ideología de género- desarrolladas en la Comunidad de Madrid, por supuesto con la abstención del PP.
En el 2017, Madrid aprueba el cambio de 52 calles “franquistas” con la abstención del PP, en Andalucía se aprueba su particular “Ley de Memoria Histórica” también con la abstención del PP y también con la abstención del PP se aprobó la Proposición de Ley, presentada por los Grupos Parlamentarios Socialista, de Ciudadanos y de Podemos, de igualdad, de reconocimiento a la identidad de género y derechos de las personas transexuales en la Cámara Riojana.
En el 2018 seguimos para bingo, hace dos días la Eurocámara proponía sancionar a Hungría por ejercer su soberanía como país legítimo y negarse a acoger a ningún refugiado y sí, ¡lo han adivinado, el PP se abstuvo de votar!.

Ayer sin ir más lejos, se aprobaba ¡también con la abstención del PP! el Decreto de Exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos.

No voy a continuar porque podría escribir una “Antología de las Abstenciones del PP”, pero hasta el más ciego puede ver que cuando se trata de votar sobre propuestas o leyes que afectan a la “Memoria Histórica” a la “Ideología de Género” y a la invasión que sufre Europa por la inmigración descontrolada, ¡oh casualidad! el PP como hace 2000 años hiciera Poncio Pilato, se lava las manos.

Desde luego, no sé si quien eligió las siglas de PP lo hizo a propósito, pero no cabe duda de que al Partido de la Podredumbre le vienen al pelo.

MARTA G-S

 

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