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EL RÉGIMEN DEL 78 HA FIRMADO SU CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN

 

Ya hedía y algunos todavía querían mantener la ficción de su inercia zombi pero por fin ha quedado rubricada legalmente su condición de cadáver. El régimen del 78 ha muerto como nació, entre cobardía, corrupción y odio a España.

Y en el mismo Patio de Monipodio. El mismo Congreso de los Diputados en el que se gestó aquel tocomocho monumental que se dio en llamar “Transición” es el que ha liquidado definitivamente su propio mito fundacional de la “reconciliación”.
Al dar un presunto barniz de legalidad a la infame profanación del Valle de los Caídos, se han desprendido todas las caretas buenistas de los marrajos que durante décadas han sido beneficiarios de la estafa.
Con el talibanismo revanchista de unos y la cobarde omisión de otros, se han invalidado todas las coartadas, pretextos y justificaciones de la mamandurria constitucional y de derecho.

Por fin ha quedado clara la verdadera ralea de los analfabetos de falsa curricula, los estafadores profesionales, las putillas ágrafas y los traficantes de ilusiones que posan sus lubricados culos en los escaños.
Nunca creyeron en reconciliaciones. Los rojos siempre buscaron esa revancha de los equipos de fútbol mediocres que pretenden ganar en los despachos lo que no fueron capaces de ganar en el campo. Y los otros, los emasculados parásitos derechistas, los hijos de la eterna burguesía oligárquica y putrefacta, juegan a lo que han jugado siempre: cambiarse la chaqueta a tiempo y contemporizar con la chusma marxista si con eso mantienen sus chollos y prebendas.
Poco pueden importarle las profanaciones históricas y las infamias a quien está acostumbrado a regatear el precio de un polvo con su madre a cambio de una poltrona en un consejo de administración, en una comisión parlamentaria o en cualquier otro pesebre de cornudos.

El régimen del 78 ha firmado su acta de defunción y no seremos nosotros quienes lo lamentemos. A los que llevamos décadas denunciando su tramoya putrefacta se nos dan una higa sus monarcas de guardarropía y sus instituciones de cartón piedra.
Nos alegra la muerte de un régimen nefasto, pero nos duele la herencia que deja: el hijoputesco separatismo rampante, la genocida invasión inmigrante, la quiebra económica de un Estado saqueado durante décadas por privatizaciones y corrupción.

Y ya intuimos quiénes formaremos el espengleriano pelotón de soldados que, como siempre, deberá aplicar grandes remedios a los grandes males.

J. L. ANTONAYA


 

El Congreso da luz verde a la exhumación de Franco aunque todos los grupos ven “insatisfactorio” el decreto

http://www.elmundo.es/espana/2018/09/13/5b9a072fca4741fa4b8b45bb.html

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