EL TOCATA: DMX

Uno de los indoeuropeos más sabios desde la época en la que aquellos Generales Emperadores de Roma hicieron labores de demolición (qué cosa gloriosa) en ese lupanar de demoníaca adoración (ahora son sólo unos pocos pedruscos donde darle con el melón…), dijo en una ocasión que cuanto más conocía a las personas más aprecio albergaba por su cánido.

De la misma opinión es EARL SIMMONS. Sabida de su predilección por los chuchos, en concreto sus apreciados PITBULLS (cuando ha palmado alguno de su camada, los recuerda marcándoselo sobre su oscura piel con esa Ink que no se borra):

«…SHIT, FACT OF THE MATTER IS I TRUST DAWGS (dogs) MORE THAN I TRUST HUMANS…»

Y coincide en ese desprecio (motivos para ello no faltan) hacía aquellos mismos orcos de apariencia bípeda (de andares encorvados mientras se frotan las manos cavilando), siempre ávidos por magrear para sus propios chanchullos de mierda el dinero ajeno ganado con el sudor (…de igual modo ajeno).

Y hasta aquí los paralelismos.

La carrera musical de DMX ha ido ligada a lo impulsivo de sus actos. Ya de crío, en la escuela, conseguía que el profesorado se diese por vencido: este renacuajo cabrón es ingobernable. Expulsado pues. Que le aguante otro pringado…

Superada la minoría de edad, compaginó el publicar álbumes (discografía marcada por lo siguiente) con muchas vacaciones en chirona (en ocasiones pasando desapercibido en un raruno como voluntario voto de silencio, en otras liándola bien parda: peleas, intentonas de motín, acabando en celdas de castigo o de aislamiento).

La lista de afrentas legales al sistema imperante en los USA es extensa. Las esposas han sido su segunda esposa… Y no busque el lector en Wikipedia: gigantesco vertedero de bulos propios de la prensa amarilla.

Aún así se lo siguió currando. Y alcanzó el exitazo, llegó al Top del Billboard, se hizo con el Platinum. Se había ganado el aplauso unánime de la Hard Line del Hip Hop. También el de muchos rockeros como (sobretodo) metaleros con amplitud de miras e incluso cierto respeto de algunos pocos Skinheads del palo. A este respecto, uno de esos supuestos expertos en forrarse opinando (sandeces) sobre novedades musicales dijo de él que era lo más parecido a una especie de Black Nazi (ancho se quedó el jodido Paparazzi con la pedazo de parida…).

Tarado mental, peligro para la juventud, antisocial, misántropo, hombre infectado con la rabia de sus peludos colegas de cuatro patas, blasfemo o incapaz de reinsertarse para vivir en la civilización son otras de los muchas medallicas que le han colgado a lo largo de su carrera artística. Nada que se salga de lo previsible sin embargo. Por lo que urge algo más de originalidad en la difamación…

De buen Flow, Mood, Riddim, Swag o como carajo lo denominen actualmente por esos lares jamás le faltó, le falta, le faltará: ese borde vozarrón pasado por la lijadora, sus Barkings (o ladridos, animaladas varias, a lo bruto) marca de la casa (…de la perrera), demás repertorio de cacofonías vocales, unas rimas bien explícitas, componiendo desde lo visceral del corazón (nada de pseudointelectualidades, rebuscados conceptos), producción a la manera Old School (cuerdas vocales principales, coros, caja de ritmos, Bass, algún que otro electrónico cacharro analógico o digital más, efectos, Sampling…), etc.

Dicen que GRAND CHAMP no es su más inspirado larga duración (no concuerdo con ello). Un disco publicado en 2003, camino del par de décadas: por lo que para bien o para mal, con la huella que marca ese Juez que es el Tiempo (eso sí es indiscutible).

Los 4 Tracks (como el número de nudillos que deberían impactar en el careto de cualquier mamón) escogidos (en formato audio con 1080p de calidad, sin censura facebookiana de YouTube, para escupirlo al máximo volumen) en este El Tocata, combina la susodicha violencia, algo de juerga macarra, inclusive una pizca de sorna (cachondeo del sucio)… Canciones algo distintas pero sin perder esa cabezonería estilística que lo hizo grande. DOG INTRO… MY LIFE… WHERE THE HOOD AT… DOGS OUT…

Imaginando la realidad ideal (e idealizada) de este OG (el último Big One antes de la explosiva irrupción del Trap nacido en zona confederada, nada de basura mal llamada latina, Trap que aparte ha pulverizado al convencional Rap), que suma medio siglo de convulsa vida a sus espaldas (mala hierba nunca muere…): los gubernamentales antros de poder en la capitalina Washington arderían (con ese populoide de Obama, el miserable clan Clinton, ese bufón de Trump, la asquerosa familia Bush, etcétera de corruptos, allí dentro suplicando), aquellos hombrecillos en suelo estadounidense que andaran escasos de testosterona no existirían, las abducidas por el Hembrismo dedicándose a los Blowjobs (entonces sí: falocracia), a los zagales en Yankeeland no se les comería nunca más el aún blando raciocinio para hacer de ellos Crackers que no piensan por sí mismos o para usarlos como futura carne picada luchando en guerras en lejanos países, probable es que el falsario matrimonio posmoderno (además de comprarse descendencia en el Tercer Mundo) se acabaría en un plis plas (algo que él se mira con mueca de ascazo), lo de cagarse en Dios acarrearía serias consecuencias… Y como banda sonora de fondo para el Show personal, los aullidos de alegría de sus Hounds.

En una nación donde hacerle la vidorra una pesadilla a la administración del presi de turno cuando parasita la Casa Blanca supone un derecho constitucional, sería, paradojas, un ejemplo de patriota (sin poder obviar ni querer escaquear que no serían pocas las veces que se ha comportado cual chorizo oportunista venido de la mugre barriobajera en la que creció: nada de Robin Hood santurrón pese a que no ande errado en sus convicciones). Y no odia a su país sino que su frontal oposición es contra el Establishment, los Lobbies, cualquiera a quien considere enemigo o adversario… Tampoco le generarían resquemores los blancos por anglocabronazos que puedan llegar ser (eso de escudarse detrás de semejantes excusas raciales es, a estas alturas, de un llorica infantiloide que hiede a desfasado, a mercadillo).

El Perro (otro más de sus varios apodos debido a sus malas pulgas) no sólo berrea, cuidadín que a su vez muerde: háganse a un lado de la calle pues zampasables, que se pasea, chulesco, de los peores perlas salido de los bajos fondos. Que prosiga el caos. Bendito hijo de perra…

«…FUCK Y’ALL (with no love)…»

Herr Nein

 

DOG INTRO

 

MY LIFE

 

WHERE THE HOOD AT

 

DOGS OUT

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