EL TOCATA: LOS MODS

Aventurarse a recomendar un disco, siempre es un arriesgado ejercicio porque esto de los gustos musicales lo carga el diablo. Aventurarse además, acompañando a la recomendación musical una breve crítica o introducción de la pieza o del autor, ya comienza a ser una osadía.
Somos osados -o tal vez desvergonzados- y para tal fin, El Cadenazo -boletín osado donde los haya- creó su sección El Tocata.

Ahora bien, ya aventurarse con movimientos sociales o juveniles germinados en torno a una música y a una estética determinada, eso sí que sería meterse en un charco de envergadura.
Hablar de hippismo, grunge, punk o mod -por citar algunos- sin haber escuchado más que a Falete, haber visto el Musical Express una noche por desvelo o tener un vecino que va en Vespa, eso sí que supondría un triple salto mortal y medio -con doble tirabuzón- al que solo algún ignorante con ganas de dar la nota se atrevería.

Algunos que, hace varios siglos, matábamos las interminables horas muertas leyendo todo lo que caía en nuestras manos y con la curiosidad innata por conocer a qué obedecían estos fenómenos subculturales, acabamos identificando algunas cosillas -pocas- de estos movimientos.
Muy pocos son los que pueden relacionarse con una militancia -o militancia alternativa- política . El más claro exponente sería el hippismo -una de las primeras manifestaciones de la nueva izquierda nacida del marxismo cultural- con una carga política notable. El punk, algo, más postureo que otra cosa, tiene algunas letras interesantes de Clash, Stranglers, etc.
Poca cosa más.

Ahora bien, si hay algún movimiento ideológicamente vacuo, ese fue el movimiento Mod.
Nacido entre los jóvenes de la clase media-alta londinense, trajes italianos de pitillo, camisas de marca y una buena cantidad de anfetas en el bolsillo, se popularizó con rapidez gracias a la presentadora de televisión Cathy McGowan -the queen Mod- y la popular modelo Twiggy.
Con estas hechuras no tardó en extenderse entre la juventud menos pudiente, ávida siempre de sumarse a aquellas modas que impone la caja.
Los mods formaron bandas juveniles, uniformadas de una estética sobrecogedoramente limpia y cuyo leit motiv era bailar toda la noche -de ahí los scooters, para paliar la ausencia de transporte público- y montar buenas peleas contra sus enemigos acérrimos: los rockers.
Porque -no se olviden- cualquier movimiento juvenil tiene que tener un antagonista en otro movimiento juvenil. Es bueno para el orden establecido que así sea.

Como decía el mago aquél, “cualquier parecido a la realidad está solo en su imaginación” .

Les dejo con la imagen del movimiento Mod por derecho propio, la escena de la manifestación Mod de Quadrophenia.
Que la disfruten

LARREA   MAY/2016

 

 

lar22

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