EL TOCATA: “ODIO A JOAQUÍN SABINA, PERO ME ENCANTA SABINA…”

Esta vez va a ser un “tocata” curioso… muy curioso… No esperen los lectores un texto con comentarios musicales de gran calidad, biografías o rarezas sobre el cantante, búsquenlos por “interné”… A sevidor, le sacan del Jazz, algo de ópera (Verdi, nada de Wagner por favor…) de las marchas de la OJE y del Giovinezza y se pierde, porque eso, y no otra cosa, es la música, que va desde ser una forma de evasión, a la compañia sonora de una obra maestra o a ser un himno vibrante con el que pisar el asfalto bien fuerte mientras marchas hombro con hombro hacia la lucha… ¡¡ Amplio abanico, pardiez !!

Como ya tengo edad de no tener muchos complejos, no me he podido resistir a traer al “Tocata”, para cabreo de muchos, seguro, -eso espero al menos, es mi misión- al cantante que con su voz aguardentosa acompañó una parte de mi adolescencia y al que seguí escuchando y escucho a medida que iba y voy perdiendo meses de abril y se me acumula la escarcha en el pelo…

Aquél al que considero el mejor poerta urbano, jeta, vividor y nada ejemplar en aspecto alguno, ni puta falta que le hace, con toques de canalla, algunos puntillos de hortera, ideológicamente repugnante, pero, como ya he dicho y me reitero, el mejor poeta urbano… y que siempre, siempre me acompaña en su calle melancolía, colgando mi sombrero en otro puerto, o me recuerda que, a pesar de todo, y sin embargo, te quiero y jamás podré olvidarte ni en diecinueve días ni en quinientas noches… y que daría por ti la vida entera y te traicionaría cada día… porque nos sobran los motivos, aunque jamás formaremos parte de la cofradía del santo reproche, porque una casa sin ti es una oficina, porque el cajón sin tu ropa es una maldición, y la vida pasa como todas las cosas sin demasiado sentido, hartos ya de cien mentiras y afincados, muchas veces, en la calle melancolía, en la calle del fracaso, con desamparo y humedad escribiendo en las páginas de un blog mientras recuerdo tu punto del gazpacho, tenemos la duda y la fe, amores que matan, orgullo presente, porque tenemos más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas y más de cien mentiras que valen la pena, tenemos nostalgia e insolencia, con la niebla metida en los huesos, acumulamos naufragios, cerramos por derribo, con mucho ruido y mucha mucha policía… arrastrando sueños rotos con esa compañera inseparable que se llama Soledad, mientras unas veces volamos y otras nos arrastramos a ras de suelo… Porque hace tiempo que nos percatamos de que el “rocacanrol” de los idiotas no nos va, hartos ya de besos y votos de Judas, siempre en malas compañías pero sabiendo que siempre diremos: esta boca es mia y dímelo en la calle…

Y como epílogo, os dejo con la canción obligada y las palabras de un admirado camarada, que cuando junta letras en negro sobre blanco, consigue magia, aunque no cante y sea una contradicción con patas como lo somos, al fin y al cabo, todos los del ejército negro y el fascio bordado:

” Otra de mis más profundas contradicciones. Creo que es de las canciones que más me gustan. ¿Os habéis preguntado el por qué las amargas y dulces poesías van perfectamente con una automática y una daga?.

E. CONNOLLY

 

 

CON38

 

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