ELCANO: LA PRIMERA VUELTA ALREDEDOR DEL MUNDO

El 27 de septiembre de 1.519 se daba a la vela una pequeñísima flota en la bahía de Sanlúcar de Barrameda. Componían la expedición 5 naves, de las que la mayor, la capitana, apenas alcanzaba 132 toneladas. Mandaba la expedición un ilustre portugués al servicio de España: Fernando de Magallanes. Con él iban 260 hombres entre italianos, portugueses y una mayoría de españoles.

Habían prometido al Emperador Carlos V descubrir un paso para llegar a las Indias Orientales y buscar el camino que, recorriendo siempre mares castellanos, llegase a las islas de las Especias, lo que era la llamada ruta hacia el oeste, que ya había buscado Cristóbal Colón, y regresar a España dando la vuelta al mundo… iban dispuestos a cumplir la palabra dada.

A fines de noviembre de 1.519 arribaron en las costas de Brasil y hasta finales de mayo de 1.520 estuvieron buscando el paso deseado. Empezaban a escasear los víveres y la tripulación se impacientaba, por ello en las costas de Patagonia los capitanes de las embarcaciones se pusieron de acuerdo para destituir a Magallanes del mando y regresar a España.
Magallanes intentó convencerlos de la necesidad de seguir las órdenes del Emperador pero, como no deponían su actitud empleó medidas de rigor con los más culpables. Pasado este contratiempo, continuaron las exploraciones y de pronto se vieron ante un inmenso mar… el mar del Sur.
Después de la alegría inicial, algunos marinos se mostraban partidarios de volver para contar a Carlos V el feliz hallazgo de un paso que unía el Atlántico y el mar del Sur y pedirle refuerzos para atravesar este segundo océano. Magallanes impuso su opinión favorable a la continuación del viaje y las naves siguieron navegando por un mar tranquilo y sosegado, al que por eso dieron el nombre de “Pacífico”.

Después de varios días llegaron a unas islas de Oceanía y les dieron el nombre de “Los Ladrones”, porque los isleños les robaron varios efectos y un esquife. Luego descubrieron las Islas de San Lázaro, del grupo de las Filipinas, y finalmente la Isla de Cebú. Los exploradores recorrieron las costas de la Isla de Guam y pareciendo que estaba habitada por gentes pacíficas determinaron bajar a tierra e internarse en sus bosques para reconocerla. De los 50 hombres que se decidieron a acompañar a Magallanes en la exploración, tan solo 7 pudieron volver a las naves, los restantes se vieron sorprendidos por un verdadero ejército de indios, más de 4.000, que fueron matando a capitanes y soldados e hirieron de muerte con una flecha a Magallanes.

Habían perdido 2 naves y no había tripulantes suficientes para las 3 que les quedaban, así que otra fue quemada por los propios españoles. Con las dos que tenían determinaron que una regresaría a América por el mismo camino que había traído y la otra continuaría el viaje hacia España con 60 hombres de tripulación.
La “Trinidad” navegaba mal y se quedó en el puerto de Tidore para ser reparada y volver por el Pacífico hasta Panamá.
La que continuaría el viaje sería la nao “Victoria” y su Capitán, Juan Sebastián Elcano. Los hombres que en ella quedaban estaban enfermos y gastados por las penalidades.

A pesar de lo crítico de la situación Elcano llevó la nave con éxito, recorrió el Océano Indico, llegando al fin, el 8 de Noviembre, a Tidor (una de las Molucas), objeto de tan larga y penosa navegación saludaron este arribo con salvas de artillería. Rozó las costas orientales de África, dobló el Cabo de Buena Esperanza y llegó a las Islas de Cabo-Verde, habiendo muerto más de la mitad de los hombres en este penoso viaje.

Elcano confiado al último esfuerzo del valor, habiendo navegado más de 14.000 leguas, siendo el primer hombre que rodeó la tierra y el primero que trajo a España el clavo, la nuez moscada y otras especias, consiguió arribar a puerto seguro el sábado 6 de septiembre de 1.522.
El puertecillo de Sanlúcar que vio salir a las 5 naves tres años antes, tuvo la suerte de ver arribar a los supervivientes de la famosa empresa en la que por primera vez se daba la vuelta al mundo… volvían 18 hombres.

Llegados a Sevilla, Elcano y sus compañeros hicieron una procesión, en la que iban descalzos y en camisa y con velas encendidas, en acción de gracias por haber tenido feliz término tan arriesgada empresa; mostrando así su piedad los que con ánimo sereno habían arrostrado los mayores peligros en remotos y desconocidos mares.

Carlos V hizo llevar a su presencia a aquellos héroes, los recibió con pompa, los colmó de honores, y a su Capitán Elcano, que le apellidó “gran Cosmógrafo”, le dio por escudo de armas un globo terráqueo con el lema en latín: “Primus circumdedisti me” (“Fuiste el primero que me rodeaste”) y le premió con una renta anual de 500 ducados en oro de por vida.

“El viaje hecho por los españoles en el espacio de tres años alrededor del mundo, es una de las cosas más grandes y maravillosas que se han ejecutado en nuestro tiempo, y aun de las empresas que sabemos de los antiguos”.

Elcano murió de escorbuto a bordo de la nao Victoria en el Océano Pacífico, el 4 de agosto de 1.526.

El buque escuela de la Armada Española Juan Sebastián Elcano lleva su nombre, en honor a su destacado papel en la primera circunnavegación de la Tierra.

En la Villa de Guetaria, de donde era oriundo, al pie de una estatua de bronce de Elcano está escrito:
“Por tierra y por mar profundo
con imán y derrotero
un vascongado el primero
dio la vuelta a todo el mundo”

ROSA M. CASTRO

 

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