Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

ENTERRAR LA VERDAD

 

“Ninguna verdad ha necesitado leyes que la defiendan. Basta con que sea probada”
EL CADENAZO

Siguiendo con las técnicas de persecución a todo aquel disidente de la historia declarada oficial, vigentes en media Europa desde 1945, el Estado español a través de su Gobierno está preparando una nueva vuelta de tuerca a la ley ya pergeñada en su día por Alberto Ruiz Gallardón (PP) que penaba la apología del fascismo.
Y lo hará bajo el paragüas de una revisión absoluta de la actual Ley de Memoria Histórica (que ya tiene guasa el nombrecito que le adjudicaron) cuya actuación estelar será el traslado de los restos de Franco, la demolición de la cruz cristiana y la rotunda transformación del Valle de los Caídos, de un camposanto a una especie de circo.

La pretensión dista de ser ejemplarizante, en realidad se trata de redondear la falacia histórica con un parque temático tipo Auschwitz donde pueda adoctrinarse a escolares y visitas guiadas en general, en la reescritura deformada de la contienda y de los 40 años posteriores.
En resumen: estamos asistiendo impávidos, a la construcción de una enorme mentira.

Ésta, decíamos, será la actuación estrella, pero en el fondo es la menos importante, porque lo que va a ponerse serio, pero serio de verdad, es la ostentación de simbología o hacer cualquier tipo de manifestación que el Estado declare como apologeta de un tiempo que será declarado proscrito.
Y a ésto, queridos lectores, algunos lo llaman democracia.
Para los que no lo sepan, para los necios, para los de la Logse y para los sordos de voluntad, vamos a explicar el Valle de los Caídos con peras y manzanas.

El Valle ya es y desde su construcción, un gigantesco monumento a la reconcialición.
Dejando a un lado que en él se encuentra enterrado Franco y aún reconociendo que no es asunto menor, hay que aclarar que el gallego nunca quiso ser enterrado allí, fue cosa de su sucesor, que nunca fue hombre de muchas luces, salvo para los negocios.
Dicho esto, allí lo dejaron y allí debe quedarse: dejemos a los muertos en paz.

LA LEYENDA DE LAS CUNETAS
En torno a “las cunetas” se está desarrollando una literatura que a mí personalmente me recuerda mucho aquellas leyendas del “jabón y las lámparas” hechas con cuero de judío.
Cualquier mentira necesita bases sobre las que cimentarse y cuanto más lacrimógenas sean, mayor será el impacto que causarán sobre ingenuos e ignorantes (que son mayoría).
Se ha repetido tantísimas veces el sujeto “cuneta” desprovisto de verbo y predicado, que ya ha calado como un mantra afirmar que la policía del Régimen durante 40 años se podía permitir secuestrar a una persona cualquiera, torturarla y posteriormente asesinarla para dejarla tirada en el margen de una carretera secundaria.
Miren, eso no es verdad.

España fue desde el minuto uno un Estado de Derecho, con todas las garantías procesales que otorgaba la Ley.
Cosa distinta es que gustaran las leyes -que aquí ni entro ni salgo-, pero que se respetaban… ¡vaya que sí se respetaban!.
Ayer escuchaba boquiabierto en prime-time al esperpento de Lidia Falcón asegurando que había permanecido (¡¡en 1976!!) ocho o nueve días bajo torturas que incluían ser colgada durante horas del techo.
Ninguna detención durante el franquismo podía superar las 72 horas que otorgaba el Juez de Guardia.
Ninguna.
Y los jueces eran escrupulosos.
No fue hasta 1978 y ya durante la flamante democracia actual, que con la aprobación de la Ley Antiterrorista una detención podía ser alargada hasta los 10 días, con una simple notificación al Juez.
Lo de “horas colgada por las muñecas del techo”… la boutade es tan grande que mejor ni la comento. Que lo haga un médico y opine si es posible que esto pase sin fracturas, desgarros en los tendones o secuelas.
Sea como fuere, políticos y medios de comunicación juegan a la ambigüedad con las cunetas, aún a sabiendas que los famosos 114.000 nombres que reclaman las Asociaciones de Memoria Histórica son todos desaparecidos durante el conflicto bélico.

 

CONFLICTO BÉLICO…
Para quien aún no se ha enterado: en las guerras se muere.
Y se muere mucho (básicamente se trata de esto: matar a todos los que puedas del otro bando).
No, amigos, desengáñense… no hubo un bando que lanzara bombas mientras el otro caramelos.
Y lo peor de todo: se muere donde a uno lo matan (y normalmente no es a dos manzanas de tu cama).
Matar, morir, enterrar y avanzar… ese es el resumen perfecto de la vida de un soldado durante un conflicto bélico.

Hace un par de años, unas obras en una localidad próxima a San Petesburgo descubrieron una fosa donde descansaban -a miles de kilómetros de sus casas- los restos de un par de docenas de soldados alemanes.
Matar, morir, enterrar y avanzar…
Una vez repatriados, los que no pudieron ser identificados, fueron enterrados con honores en una fosa común.

Por ilustrar este ensayo, voy a citar a dos autores -uno por bando- de entre los cientos que recogieron en memorias escritas, diarios, o simples apuntes recopilados posteriormente, sus vivencias durante la Guerra Civil.
Robert Hale Merriman, profesor y comunista (en este soldado parece que se basó Hemingway para su personaje en “¿Por quién doblan las campanas?”) fue comandante de la Brigada Lincoln y moriría -supuestamente- en las postrimerías de la guerra en la retirada por Cataluña.
En realidad, a lo largo de los años de guerra, retirarse era lo que mejor se le había dado a los yankees.
Tal vez por tal motivo y al poco de la paliza que habían recibido en el cerro Pingarrón, tras tomar Quinto y hacer prisioneros a cerca de 200 soldados nacionales, Merriman ordenó (y siempre según su propio relato) separar a oficiales y suboficiales de la tropa, y allí mismo los fusiló sin más preámbulo ni juicio, y enterró en una zanja… o cuneta.

No es por azar que haya elegido al comandante californiano (aunque llegado a España desde la URSS) para alumbrar estas líneas: podría haberlo hecho con relatos similares de Lister o El Campesino, si elegí a Merriman es porque su cadáver nunca fue recuperado y oficialmente figura como uno de tantos desaparecidos en la contienda.
Uno de las cunetas…

Rafael García Serrano, falangista y escritor, alistado en Pamplona el mismo día del comienzo de las hostilidades, en su libro “La fiel infantería” relata con la naturalidad de su prosa brillante, cómo en el avance hacia Guadarrama se dieron de bruces a la entrada de un pueblo con los cadáveres -mutilados y abandonados a los buitres- de dos muchachos de Falange.
Interrogados los lugareños, pronto concretaron 3 nombres de los autores del crimen.
Algunos días despues y tras la rendición de una bolsa importante de milicianos, fueron identificados los tres sujetos.
En el acto fueron fusilados y enterrados.
Tres más en cunetas…

Y esto, ¡¡esto y no otra cosa!! es una guerra: Matar, morir, enterrar y avanzar…
Y el que no lo quiera ver, es que es un subnormal.

CUELGAMUROS
No sé, con franqueza, si se mató poco o mucho, lo que sí parece obvio es que fue lo suficiente para que España y los españoles renacieran de sus cenizas y se otorgaran 40 años de paz, progreso… y olvido.
Miren, tanto mi abuelo paterno como el hermano de mi madre, combatieron del lado de la República… yo nunca ví a nadie reclamarles nada, ni faltó un plato de caliente en mi mesa.
Lo que resulta innegable es que, silenciados los cañones, España estaba sembrada de cadáveres.
Aquéllos que reclamaron a sus muertos, se los llevaron.
Los que no fueron reclamados o identificados, fueron enterrados en el Valle de los Caidos.
Si hay constancia de fosas comunes o incluso aparecieran de manera fortuita -como ya he relatado que recientemente pasó en Rusia- , ¡que las abran y entierren dignamente a sus muertos!.
Pero aquéllos que ya descansan desde hace décadas en Cuelgamuros… ¡¡dejadlos en paz!! .

LAS OTRAS CUNETAS
Tengo el máximo respeto por aquella juventud -por toda, sin mirar carnet- que, aunque incapaz de evitar la tragedia, se alistó presta y fervorosa a morir o matar por su credo.
Difícilmente encontrarán semejante dignidad en los jóvenes de hoy en día, y lo afirmo consciente de que a muchos les parecerá una aberración mi afirmación.
El desinterés y la apatía generalizada actual por el futuro es el lastre de nuestra sociedad.
Pero esa misma admiración que profeso por los combatientes, se torna en desprecio por los “héroes de la retaguardia”.

Cobardes emboscados, uniformados de charol o de mono, igualados en su ausencia de valor y en su villanía.
Tanto desprecio por los que asesinaron cobardemente a García Lorca como por los que organizaron el genocidio de Paracuellos.
En mi tierra -Valencia, capital de la República- no se combatió, apenas algunas escaramuzas en el Maestrazgo (secuelas de la batalla de Teruel) y algunas bombas ocasionales -de distracción- dejadas caer en la capital y en el puerto de Alicante.
Aquí la guerra no llegó.
Y sin embargo, las cunetas de Valencia se poblaban de cadáveres cada amanecer.
Desde La Punta hasta El Saler, desde Tabernes a Xátiva, desde Benicalap hasta Sagunto… Valencia fue una carnicería (y adjunto para este artículo algunas de las cientos de Actas de Intervención Judicial que conservo).
Y aquella ansia criminal, lógicamente, los vencedores la hicieron pagar.

Porque, estimado lector, yo no conozco ninguna guerra en la historia de la humanidad en que los vencedores no hayan reprimido a los vencidos.

Y no debería haber más literatura… tan solo el punto y final.

LARREA   JUN/2018


El PSOE busca sacar a Franco del Valle de los Caídos con otra ley de memoria histórica

https://www.lne.es/asturias/2018/06/17/psoe-busca-sacar-franco-valle/2304477.html


Merriman no aparece

Fracasa la búsqueda del legendario comandante del Batallón Lincoln

https://elpais.com/elpais/2017/06/16/gente/1497631689_724415.html

Be Sociable, Share!

    3 thoughts on “ENTERRAR LA VERDAD

    1. Reconforta ver que aún queda quien mantiene ideas, argumentos y valores propios.
      Mi enhorabuena por el artículo, mis condolencias por la realidad Española y Europea, donde los frentes son tantos, que uno se conforma con defender las “fronteras” de su domicilio particular.

    Comments are closed.

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies