ERA NECESARIO

La pasada semana y con la polémica de las pensiones -o mejor dicho, la obsolescencia programada de éstas- sobre la mesa, el Presidente de Gobierno en rueda de prensa anunció la siguiente medida de choque para la viabilidad del sistema tal y como lo conocemos:
“El gobierno de España tiene previsto el asesinato de 10.000 millones de jubilados y de un dentista”.

Los medios de comunicación no tardaron en hacerse eco de la asombrosa noticia y todos los titulares coincidieron en los siguientes términos:
– El gobierno declara la guerra a los dentistas.
– Mariano Rajoy señala a los dentistas como los responsables del crecimiento negativo.
– Dentistas: radiografía de los culpables de la crisis de las pensiones.
– ¿Es el dentista un fascista?.

Además, la Sexta dedicaba un monográfico a la fuga del presidente del Colegio de Estomatólogos a Bruselas mientras La Razón afirmaba: “Algo habrán hecho los dentistas”.

No se alarmen amigos, solo es un chascarrillo, una broma pesada con la que busco demostrar con qué inmensa facilidad desvían la atención del eje central de la información.
La información veraz desaparece tras una buena notica, aunque sea un fake (“que la verdad no te impida dar un buen titular”).

Y es en este sentido donde Franco les da un juego tremendo, tanto a derechas como a izquierdas.
El franquismo es el argumento perfecto para que todo el mundo enjugue las lagrimas de sus pesares o de los deberes inacabados el día del examen.

Si hace tan solo un par de años me hubieran dicho que iba a encontrarme como presentador en una conferencia donde se defendiera especificamente la obra del Caudillo, sencillamente me hubiera entrado la risa.
Y sin embargo allí estuve y no tan solo para desenmascarar tan artera manipulación, sino en defensa de la verdad.
Con la nueva ley que el PSOE pretende sacar adelante -con la complicidad de CIUDADANOS y el habitual silencio del PP- para laminar la constante fuga de votos que tiene por su izquierda, ¡pásmense!, hablar bien de Franco pasará a ser delito. Y delito penal.
Ojo, hablar mal sí estará permitido.

Y ésta es la democracia con la que se llenan la boca hasta asfixiarse por atracón estos modernos Savonarolas cuya pretensión es arrojar a su hoguera de las vanidades, personas y libros en purificadora pira.
Farenheit 451 ya está aquí y ni el mismo Bradbury hubiera imaginado que llegaría de la mano de la “élite liberal”.

El libro de Paco Torres era necesario.
Y punto.
Y hablando del escritor: historiador y defendiendo la obra de Franco… ¡camarada, más te hubiera valido ser dentista!.

LARREA    FEB/2018

 

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