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¿ES CONSTITUCIONAL EL SEPARATISMO?

Nunca pensamos algunos, allá por el plesitoceno de los setenta, que acabaríamos citando la “Prostitución Española” de 1978. En la misma se dice, en su parte “dogmática”:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.”

“Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”

“Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.”

Hecha la referencia legal, recordar el principio de “jerarquía normativa”, ninguna ley de rango inferior puede contradecir a una de rango superior”

Hasta aquí todo correcto, salvo porque es ridículo que una nación tenga “nacionalidades” en su interior; porque el ejército, llegado el caso NO defenderá la unidad territorial de España y, porque se permiten partidos que atentan de palabra, acto y omisión contra la “indisoluble unidad de la nación patria común e indivisible de todos los españoles” quedando tal como una frase tan hermosa como inútil.

Sigamos con legalidades y su lenguaje guadianesco. El concepto de nación se ha visto disputado, dentro de los crispados debates políticos e ideológicos difícilmente separables de posturas nacionalistas e intereses contrapuestos, desde posicionamientos que lo perciben como un término reservado e intransferible, pasando por otros que lo conciben como una figura adaptable o en esencia idéntica al vocablo sui generis de nacionalidad, o quienes lo consideran como expresión alegal de un manifiesto sentimiento. Estas discusiones se presentaron especialmente intensas durante el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, en cuyo fallo del 28 de junio de 2010 el Tribunal Constitucional establece textualmente que:

” …la nación que aquí importa es única y exclusivamente la nación en sentido jurídico-constitucional. Y en ese específico sentido la Constitución no conoce otra que la Nación española, con cuya mención arranca su preámbulo, en la que la Constitución se fundamenta (art. 2 CE) y con la que se cualifica expresamente la soberanía que, ejercida por el pueblo español como su único titular reconocido (art. 1.2), se ha manifestado como voluntad constituyente en los preceptos positivos de la Constitución Española.

“En el contexto del Estado democrático instaurado por la Constitución, es obvio que, como tenemos reiterado, caben cuantas ideas quieran defenderse sin recurrir a la infracción de los procedimientos instaurados por el Ordenamiento para la formación de la voluntad general expresada en las leyes”

“Y cabe en particular, la defensa de concepciones ideológicas que, basadas en un determinado entendimiento de la realidad social, cultural y política, pretendan para una determinada colectividad la condición de comunidad nacional, incluso como principio desde el que procurar la conformación de una voluntad constitucionalmente legitimada para, mediando la oportuna e inexcusable reforma de la Constitución, traducir ese entendimiento en una realidad jurídica.”

“En tanto, sin embargo, ello no ocurra, las normas del Ordenamiento no pueden desconocer ni inducir al equívoco en punto a la «indisoluble unidad de la Nación española» proclamada en el art. 2 CE, pues en ningún caso pueden reclamar para sí otra legitimidad que la que resulta de la Constitución proclamada por la voluntad de esa Nación…”

Así el máximo intérprete de la constitución, sin definir qué es nacionalidad, declara que la carta magna no admite otra nación que no sea la nación española pero, de paso, da patente de corso a partidos para declararse contrarios a la unidad de la nación que la propia Constitución defiende y a promover el cambio de tal ordenamiento jurídico…

Pues bien, en Alemania se ha sentenciado contra el separatismo, “en la Carta Magna no hay espacio para procesos secesionistas en estados federados individuales” y subrayando que cualquier proceso en esa dirección viola el orden constitucional. Por tanto, el separatismo es ilegal.

Ante tal postura de los “cabezas cuadradas”, sólo puedo decir: “vente pa’Alemania Manolo”

De cualquier manera los fascistas no creemos en conceptos jurídico legalistas de nuestra nación y patria, pero no viene mal señalar el trato de favor que reciben ciertas posturas contrarias al espíritu de la contitución y con la saña que son PPerseguidas otras concepciones ideológicas.

Otro día, hablamos de la libertad de expresión y de qué partido ha sido el que, desde hace varios decenios, en este PPatio de MoniPPodio en el que se ha conertido España, ha semi ilegalizado todo aquello que atente contra el sistema partitocrático.

EL CENIZO

 


 

Alemania frena el separatismo

El Constitucional rechaza la celebración de un referéndum independentista en Baviera

http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/04/586d60a8e5fdeaa51e8b460e.html

CON16

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