ESTIÉRCOL A PALETADAS

Con Varela en prisión por editar un libro que se regala en cualquier rincón del orbe con un paquete de donuts, Josúe bajo siete llaves utilizando como prueba de cargo precisamente el vídeo que demuestra que era su propia vida la que se ventilaba en aquellos 30 segundos fatídicos, y… lo que cuelga de las mochilas que muchos cargamos; súmese la impunidad acreditadísima que han gozado, gozan y gozarán los ladrones de cuello blanco, ya sean de la realeza o del aparato del partido. Sumado todo, francamente, no tenemos demasiados motivos para salir en defensa de la Judicatura española.

A pesar de ello -o precisamente por ello- no me hubiera gustado estar en el pellejo del Tribunal que ha tenido que lidiar a puerta gayola el caso de “la Manada”.
Como decía un camarada -por cierto, abogado- “parece que el título de juez es un derecho ganado en facebook y no en una oposición”. Tal ha sido el debate generado y las “opiniones expertas” que circulan por las RRSS.

Los casos de violación no son plato de buen gusto para ningún juez; a la atrocidad del delito y las secuelas en la victima, hay que añadir en muchos casos la dificultad para establecer de manera fehaciente las pruebas de cargo.
Es complicado.

Me viene a la cabeza la magnífica película de Kaplan que le valió su primer Oscar a Jodie Foster. En “Acusados”, la protagonista, una chica algo casquivana, tras una discusión con su novio se dirige a un after donde tras beberse una botella de vodka y fumarse unos porros se fija en un mozo guapetón del que llega a comentar “no me importaría hacerle un favor”. El club va quedando vacío y la chica acaba quedándose sola en compañía de una “manada” de varones cada vez más excitados mientras ella baila provocativamente. La tensión sexual se puede cortar con un cuchillo y finalmente es violada por todos ellos sobre una máquina del millón.
La fiscal encargada del caso acaba llegando a un acuerdo ante la enorme cantidad de pruebas de descargo que confluyen en el delito.
Finalmente, la verdad triunfa y son condenados. Pero así son las películas… suelen tener final feliz.

La vida no es una película y los sucesos narrados en la ficción del thriller, aunque de extraordinaria semejanza con los juzgados en Pamplona, acaban quedándose pequeños ante la realidad.
No cometeré la osadía que estoy criticando de entrar a valorar una sentencia de la que, aparte de desconocer el fallo en toda su extensión, carezco de la formación indicada para hacerlo.
Doctores tiene la Iglesia.
Pero sí quiero entrar en el estiércol que es la sociedad actual y de cuya muestra, el “caso sanfermines” (sería el título más exacto) es el perfecto botón.

Tanto los jóvenes sevillanos como la propia chica violada -porque fue violada- son el espejo perfecto de una sociedad que está gravemente enferma.
La “fiesta de San Fermín” venía ya años, ¡años!, avisando de lo que iba a pasar, y no es ni más ni menos que lo que se vive cada fin de semana en miles de puntos de nuestra geografía.
El abandono absoluto de cualquier valor, de cualquier responsabilidad, de cualquier ética que no pase por la autosatisfacción y el nihilismo más insensato, se ha instalado en el ADN de nuestra juventud, y es así gracias a una educación en la dignidad inexistente, desde las mismas aulas hasta los propios progenitores.
Que nadie se lave las manitas, aquí no hay inocentes.
El mayor síntoma de la pobredumbre moral actual queda patente en la declaración de una manifestante anónima con pancarta inclusive de “yo te creo hermana” cuyo argumentario es el siguiente: “ella es libre de acostarse con cinco hombres si le apetece, pero cuando dice no, es no”.

Pero esperen, que aquí no acaba todo.
La respuesta social a la sentencia también ha sido de traca.
Una gran manifestación de solidaridad con la chica violada -porque fue violada- exigiendo el reconocimiento de violencia en el delito, casi se solapa con otra manifestación -casualmente, también en Pamplona- que negaba la violencia en la acción premeditada de terrorismo contra dos guardias civiles acompañados de sus mujeres en Alsasua. Por cierto, ambas protestas con coreografía oficial.

La diferencia de trato otorgado por los Medios de Comunicación a los degenerados hispalenses en comparación con otro grupo de actividad muy similar pero de nacionalidad argelina, también retrata el detritus que emana de cada editorial escrito o declamado.
Por no añadir el habitual fariseísmo de la lengua bífida de la izquierda que con harta frecuencia se nos antoja transtorno bipolar, cuando éstos niegan la prisión permanente revisable y simultáneamente azuzan a sus sectas feministas a -casi- pedir la castración química para los violadores sanfermineros.

El elogio de la locura lo certifica el abogado del sedicioso Puigdemont declarando “no entender cómo los jueces no han observado violencia en el caso de la Manada”…

Ver para creer.

LARREA    AB/2018

 

Be Sociable, Share!

    1 thought on “ESTIÉRCOL A PALETADAS

    1. Decir que lo de estos hijos de puta fue abuso sexual es como decir que el intento de asesinato de Alsasua fue una pelea de bar. Pero eso algunos lo siguen afirmando. …

    Comments are closed.

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate