ETA: EL LOBO QUE QUIERE SER CORDERO

El comunicado de la banda terrorista ETA reconoce el daño causado y parece pedir perdón por sus crímenes.

Como cristiano no solo comprendo, sino que admiro la capacidad de perdón que han demostrado muchas víctimas, que han podido alcanzar esa paz interior que les permite vaciar su alma de todo tipo de resentimiento hacia quienes le arrebataron de forma injusta, cruel y estéril a sus seres queridos o los mutilaron de por vida.

Pero la sociedad y el supuesto Estado de Derecho no se pueden permitir ese gesto de generosidad sin límites. Los efectos serían devastadores, y aún más después de asistir a hechos como los de Alsasua donde se ha demostrado lo que es ETA y su entorno, unos lobos sedientos de sangre disfrazados de jóvenes corderitos.

Los ciudadanos no nos podemos dejar engañar por el “mea culpa”, falso y condicional, entonado los este grupo de asesinos. No es un arrepentimiento real, no hay en él un atisbo de intentar resarcir el sufrimiento ocasionado, ni ánimo alguno de colaborar con la justicia para el esclarecimiento de crimines no resueltos. Es un movimiento táctico para conseguir del Estado una amnistía general encubierta y poder incorporarse de pleno a la nueva estrategia que tantos réditos le ha dado al separatismo catalán.

Esta nueva ETA, que como en el cuento pasa la patita por debajo de la puerta cubierta de harina, es la misma de siempre. Si le abrimos nos devorará.

SILA

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