EL FASCISMO FUE ANTICAPITALISTA

El fascismo fue, en esencia, anticapitalista: liberó, tanto en Italia como en Alemania, a sus países de la deuda internacional con la finanza mundial.

Otros de sus puntales básicos  fueron éstos:

Superó la lucha de clases aunando a los diferentes sectores de la producción en un proyecto patrio común.

Sustituyó a los artificiales partidos políticos por naturales cauces de participación, como el municipio, la familia, el sindicato, corporaciones, colegios  profesionales,… Acabó con el sentido burgués de la existencia y lo substituyó por otro ascético y guerrero de la misma.

Sustituyó el antinatural igualitarismo democrático por el sentido de la equidad (“suum cuique”= a cada uno lo suyo según méritos) y por los principios de la autoridad de la jerarquía.

Defendió la propiedad privada pero no quiso saber de holdings, monopolios, trusts, cárteles y multinacionales.

Promovió la propiedad familiar y el campesinado; este último con el objetivo, también, de reforzar el arraigo del hombre con la tierra.

EDUARD ALCÁNTARA

 


1928: Benito Mussolini quemando la deuda pública de Italia con la finanza internacional en la llama perenne del “altar de la Patria”.

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