FASCISTAS, ¿GENTE DURA?.

Dicen que los fascistas somos gente dura. Y no se equivocan. Hemos de serlo por fuerza, por múltiples motivos. Pero no es ahí a donde voy.

Acabo de llegar a mi lugar de trabajo, como cada tarde, y desde la acera de enfrente (que nadie piense mal) he recibido el saludo de un viejo camarada al que conozco desde hace más de treinta y nueve años. Y me ha emocionado tanto que, dejando aparcado momentáneamente mi cometido laboral, me he puesto a escribir de manera compulsiva.

¿Que por qué?; os lo explico. El camarada en cuestión, es ya mayor, -tanto que ya era mayor en 1976, cuando le conocí, siendo yo un chaval de 21 años-, con la tristeza personal que da la viudedad, y siempre tras de él a unos metros acompañado de un hijo, único hijo, digamos “un poco falto” que dicen en Castilla. Pues bien, el camarada, como hace siempre que me ve, ha cambiado el rictus de tristeza por una tímida sonrisa cómplice y levantando el brazo a nuestro estilo se ha cuadrado hasta que yo le he respondido de igual modo. No es necesario describir la mirada atónita de los demás viandantes y el orgullo que le queda al mismo tras ese gesto. Me ha enternecido.

Dicho personaje, humilde trabajador como él solo durante toda una vida, de ideología nacional-sindicalista, no fue en nada beneficiado durante la época franquista, no ocupó ningún cargo ni remunerado ni sin remunerar, nada debe por tanto a dicho período. Otros no podrían decir lo mismo. Sin embargo sí que permanece en él de manera indeleble su compromiso con una idea, una lucha y un estilo. Su honor se llama fidelidad. Sobrecoge en gran manera pensar que después de tantos años, en que la carcoma democrática ha hecho mella en tantísima gente, muchos de ellos ex camaradas, aún pueda quedar gente gallarda, en pié ante las ruinas en que han dejado el solar patrio, inasequible al desaliento cuando parece que todo está perdido, creyendo seguramente que “cuando todo parezca perdido todo será salvado”. Y asombra que precisamente sea la gente más humilde del pueblo más olvidado de España. Ese es mi camarada. Y su físico no es en absoluto el arquetipo de fascista al uso. Cuando hablamos siempre recuerda pasadas vivencias escuadristas, y siempre echa alguna lagrima al recordarlas. ¿Fascistas, gente dura?. Sí, claro, pero con reparos…

Desde estas breves líneas quiero sacar del anonimato a esta gran persona, a este “semper fidelis”, a este camarada. Se llama Salvador Ull Ferragud. ¡Ojalá cundiera el ejemplo de su vida, de su lucha y de su fidelidad!. Que siga muchos años levantando el brazo hacia el sol y que nunca pierda la tímida sonrisa cómplice y el orgullo de sentirse nacional-sindicalista.

JOSE-MANUEL LLACER

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    3 thoughts on “FASCISTAS, ¿GENTE DURA?.

    1. Tengo 71 años y como nacional-sindicalista entiendo el mensaje de ese artículo, pero no me queda muy claro si la consideración de gesto conducta la señalas como fascista o como nacional-sindicalista, toda vez que, como sabes, son cosas distintas.
      Saludos

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