FRANCIA: LA ALARGADA SOMBRA DEL CURA DEL EXORCISTA

Hace ahora 20 años, Jean Marie con sus 74 palos y una vida de militancia política arrancada desde las catacumbas conseguía poner de acuerdo a izquierdas y derechas: ¡todos contra Le Pen!.
Y es que Le Menhir había machacado al candidato socialista Lionel Jospin, pasando a la segunda vuelta con un 17% de los votos que le otorgaban el derecho y la dignidad de disputar la Presidencia de la República al ultraconservador Chirac (que había alcanzado un exiguo 20%).
El candidato del Front National fue barrido, más que por su adversario, por el rodillo mediático que durante dos semanas bombardeó al censo francés en una campaña indigna para la nación que blasonaba de precursora de la moderna democracia.
Por aquellas fechas yo me convertía en cuarentón y a pesar de que siquiera de chinorris esperé prebenda alguna que brotara de una chistera, tras las elecciones francesas hice recuento de mis primeras canas: el Sistema jamás nos permitirá tomar gobierno.

Hace unos pocos años tuve la perseguida ocasión de conocer a Jean Marie.
Me recibió en el despacho de su propio domicilio donde se encontraba convaleciente de una delicada operación.
Un par de galgos que evocaban El Quijote enredándose entre sus piernas, fotos de mejores tiempos dejadas caer, y un bien ordenado caos de libros de los que colgaban solapas, enmarcaban a un hombre anciano de sonrisa sincera y la mirada del chaval que tiene la vida por delante.
Francamente: me impresionó.
Quiso saber del conflicto catalán, de la inmigración magrebí creciente (“… ah la femme blanche!), del estado de salud de los movimientos patriotas… sin duda: estaba ante un camarada. Y lo sé porque a estas alturas los reconozco fácil: entran pocos en el ciento.
Cuando salí de su casa en los arrabales de Paris, mis compañeros de viaje me asediaron a preguntas… “¡joder, a primera vista me ha recordado al cura de El Exorcista”.

Hoy Marine, la hija que todos afirman le traicionó, vuelve a intentar asaltar El Eliseo…
De nuevo es el Sistema todos a una contra Le Pen.
Y eso que la rubia caballona ha moderado su discurso dentro de una estrategia paciente y perfectamente calibrada, pero la sombra de “el Cura de El Exorcista” es demasiado alargada.
Servidor, como Venner (a quien por cierto Jean Marie deja flores ante su tumba con cada aniversario), tiene la certeza de que el gen europeo vive en nosotros y que resurgirá oportunamente para evitar la tragedia.

Lo normal será que la semana próxima Macron arropado por todos vuelva a coronarse, pero el éxito de los Le Pen estriba en disputar la victoria: cada vez hay más franceses con la certeza de que a Europa solo la salvará un exorcismo.
Y quién si no Le Menhir, el puto cura de El Exorcista.

LARREA  ABR/2022

 

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