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FRANCISCO FRANCO, ¡PRESENTE!

 

El siglo XX vio llegar al poder de grandes y medianas potencias a hombres curtidos en mil batallas. Algunos casi literalmente. Adolf Hitler participó en la Gran Guerra, ganando dos Cruces de hierro y siendo herido durante la contienda; Winston Churchill participó en varias guerras y cargó contra los soldados del Mahdi en Sudán, 1989; Iosif Stalin era un delincuente salteador y ladrón de bancos en el Imperio Ruso; Charles de Gaulle era un oficial brillante en la comprensión de nuevas formas de guerra en 1914… No hubo hombres mediocres al cargo de las grandes naciones del siglo XX.

Sin embargo, Francisco Franco sería el más notable de todos. Fue el general más joven de Europa desde Napoleón. Ganado en el campo de batalla, con sangre y sudor pero sin lágrimas.

Franco fue capaz de salir de la nada y llegar al todo. No es que fuera el único en esto, pero sí fue el único en llegar hasta el final y dejar algo mejor a los que te suceden.

Churchill perdió las elecciones tras la II GM después de ver cómo se desintegraba el imperio británico. Charles de Gaulle sufrió un golpe de Estado interno mientras la Francia que abarcaba varios continentes desaparecía. Iosif Stalin moría rodeado de enemigos y odiado por su pueblo. Adolf Hitler se suicidaba bajo la tierra de una Alemania en ruinas. Benito Mussolini era linchado, desfigurado y exhibido como si fuera una alimaña de tiempos pasados cazada por los campesinos. Tito unía a una Yugoslavia que no mucho después de su muerte, se peleaba en una guerra sanguinaria donde se competía por saber quién era más asesino.

Pero Franco fue un paso más hacia delante.

Franco dejó un país con 510.000 desempleados y una tasa de paro del 3,78%.

Un país con una industria que representaba el 36% del PIB. (En la actualidad no llega al 15%)

Un país con una Ley de Bases de la Seguridad Social que daba asistencia sanitaria gratuita a todos los españoles y proporcionaba cobertura para la jubilación.

Un país en el que los sueldos estaban totalmente exentos de retenciones y del pago de impuestos.

Un país con más de 9 millones de viviendas de Protección Oficial para españoles.

Un país en el que la apertura de pequeños negocios o comercios apenas necesitaba de requisitos legales más allá de seguridad e higiene.

Un país en el que las diputaciones provinciales coordinaban la relación política entre Estado y municipios, suplantando CC.AA. a coste despreciable.

Un país con 700.000 funcionarios públicos.

Un país con un 12,8% de deuda sobre el PIB. (100% actualmente).

Un país que perseguía implacablemente toda forma de usura (Cap. IX – 3° Fuero del Trabajo). La usura sólo fue despenalizada de iure en 1995. Además, Franco prohibió las fusiones bancarias. ¿Franco? ¡Un rojo del 15-M! Prohibió fusiones bancarias.

Un país en el que el trabajo tenía prioridad sobre cualquier otro aspecto.

Un país en el que el domicilio de los españoles era inviolable. Nadie podía acceder sin su consentimiento u orden judicial (Ahora policías con orden judicial revientan puertas y apalean moradores, antes de tirarlos a la calle, si se resisten a dejarse robar).

Un país que, dados los bajos niveles de delincuencia, ofrecía alta seguridad en todo el territorio nacional, 24 horas al día. Millones de hogares, templos y otros, nunca usaban llaves en sus puertas.

Definitivamente, el legado de Francisco Franco es enorme. Que quienes dicen ser sus enemigos y que nada intentaron contra él en vida, reivindiquen y defiendan sus medidas, leyes y logros, es la mejor muestra de ello.

FRANCISCO FRANCO, ¡PRESENTE!

Jorge Martínez

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