FRANCO, ASESINO MALO

Esta semana comienza su andadura el Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática que viene a sustituir -corregida y aumentada- la ya de por sí nefasta Ley de Memoria Histórica (2007) de Rodríguez Zapatero.
Leídas las intenciones que se han filtrado, si algo queda patente de la norma venidera es que en esta España que se presume democrática solo tendrá cabida una versión de la historia reciente referida a los años que comprenden desde nuestra Guerra Civil hasta 1978. Y ésta será la Versión Oficial, que de esta manera alcanzará el grado de Verdad Absoluta, despreciando, persiguiendo e incluso penando cualquier opinión discordante, tanto da que esté basada en archivos históricos, documentos o cualquier otra aportación fundamentada en datos empíricos.
En algunos países civilizados a la prohibición de parte para investigar, estudiar y opinar hechos históricos lo llamarían dictadura. Y aquellos más cultos incluso añadirían “barbarie” al sustantivo, como calificativo inapelable. Así pues: “España dictadura de bárbaros” referida al Régimen actual debería popularizarse tanto cómo “El Almendro vuelve a casa por navidad” o “Las muñecas de Famosa se dirigen al portal”. Eso como mínimo.
Antes de entrar en materia, lo primero que llama la atención del Borrador es la ampliación en la acotación de fechas, y no por delante como parecería lógico si se buscara dar con la casus belli, sino por detrás, alargando el franquismo hasta 3 años y pico tras la muerte del “dictador”, asunto éste que se me ocurre debería preocupar a bastantes de “los padres de la Transición”. De momento el “falangista” Martín Villa ya ha metido los pies en agüita caliente, por ir soltando el callo. No será el último.
A título informativo a través de este ensayo citaremos algunos casos que podrían servir de palmatoria que arroje algún atisbo de luz sobre la inmensa maldad de Franco.
Sostiene la zurda: “la Transición la hicieron los fachas”… y oigan: llevan razón. Paco “el terrible” murió apaciblemente en su cama pero ni ese pequeño detalle fue suficiente para que el día postrero se iniciara la revolución de los 36 millones de oprimidos.
Justo al contrario, ¡pásmense!, los españoles hicieron largas colas por visitar la capilla ardiente. Vivir para ver.
Tuvieron que ser los propios franquistas los que decidieran disolver las cortes e iniciar un proceso constituyente previa legalización de partidos políticos, centrales sindicales y elecciones generales.
Que a día de hoy las familias franquistas permanecen en el poder también es un hecho que no podemos negar, y citaremos un par de ejemplos confiando que la nueva ley resolverá satisfactoriamente su inmediata separación de las instituciones.
La vicepresidente primera del Senado, además presidente del PSOE, Cristina Narbona es hija de Francisco Narbona y de Francisca Ruiz, ambos periodistas y falangistas que disfrutaron de numerosas prebendas dentro del oprobioso Régimen, tales como direcciones de los más prestigiosos diarios, centro territorial de TVE y corresponsalías generosamente remuneradas en el extranjero. El salto a la fama de la nena estaba cantado.
Si esta familia no les parece suficientemente influyente, vayamos con otra, que como muestra dos botones siempre mejor que uno.
Pere Aragonés García es el inventor de la famosa frase “Espanya ens roba” y además de este pretendido ingenio, el chaval es vicepresidente de la Generalitat de Cataluña y líder de ERC.
Pero, por si esto fuera poco, Pere también es de “bona familia”, de los Aragonés de toda la vida, oigan. Tan buena que el abuelito José fue premiado durante años por el Caudillo con la alcaldía de Pineda de Mar, baluarte desde el que l’avi construyó el imperio turístico que ahora gestionan sus descendientes. Fallecido el Caudillo, el alcalde Aragonés se sacudió el yugo de la dictadura y entró por la puerta grande en la democracia (AP) avalado por el mismísimo Manuel Fraga, que le consiguió 12 añitos más de mamandurria. En total, 21 primaveras con la vara de alcalde (1966/1987) que, oigan, en Cataluña dan para mucho.
En este punto es cuando algún lector adicto a los informativos de Ferreras se remueve incómodo y larga aquello de que “en realidad se trata de hacer justicia”.
Ya, claro…
A estas alturas ni siquiera los arteros Viñas o Preston son capaces de ponerse de acuerdo en el número de víctimas de la llamada “represión franquista” dejando el libre albedrío de la imaginación en manos de tópicos recurrentes tales como los de “más cunetas que Camboya” o “las sentencias de muerte firmadas por el dictador”.
Lo de las cunetas lo ha rebatido hasta Pérez Reverte, que ¡vaya! tiene su aquel (https://www.xlsemanal.com/firmas/20191013/perez-reverte-menos-camboyas-caperucita.html), así que ni bola.
En cuanto a las condenas a muerte… acabando la contienda ciertamente los Consejos de Guerra las sentenciaban ligeras, pero ¿tantas fueron ejecutadas?, en realidad un número muy bajo en proporción. La mayoría conmutadas y al tiempo revisadas, circunstancia que popularizó la frase “ya vendrá el tío Paco con las rebajas”.
De nuevo, como en el párrafo anterior referente a las familias del Régimen, podríamos citar miles de casos y como en aquél, nos limitaremos –por no aburrir- al ejemplo puntual y simpático.
Fue Emilio Romero una de las grandes plumas del Régimen, su genio tal vez solo fuera superado por su vanidad. Mi madre -enorme lectora- lo adoraba y casi me obligaba a hacer lo propio. A mí siempre me pareció un pedante, a años luz de González Ruano, Santa Marina, García Serrano o incluso Aguirre Bellver.
Sea como fuere, un buen día leyendo “Los papeles reservados” me sorprendió don Emilio dando por cierta la versión de Orad de la Torre acerca del asalto al Cuartel de la Montaña, que él lideró.
Pero, ¿quién fue Urbano Orad de la Torre? y sobre todo ¿qué fue de él?.
El capitán artillero Orad, masón y socialista, mantenía una estrecha relación con la oficialidad de la siniestra Guardia de Asalto de Pontejos, tristemente famosa por su radicalidad, su lealtad perruna a Prieto y por haber dado muerte a José Calvo Sotelo en el crimen que haría por fin inevitable la guerra civil.
Al iniciarse el levantamiento militar acude al Ministerio de la Guerra donde se le ordena tomar dos piezas de artillería y sitiar “La Montaña” donde los sublevados se han hecho fuertes. De su mano salen los primeros disparos que abren el hueco por donde los milicianos entraron y masacraron fríamente a la guarnición rendida.
En su relato del asalto afirma haber librado del paredón al cadete Ponce de León y declara también alguna situación inverosímil, tal que entrando en la Sala de Armas comprobó que al menos una docena de oficiales se habían suicidado disparándose entre ellos mismos…
Acabada la contienda se entregó en Almería, donde era el Comandante Militar. Sometido a Consejo de Guerra el 1/3/1940 resultó condenado a muerte (algunos supervivientes del Cuartel de la Montaña, como el comandante Fernández Serrano lo acusaron en la vista: “de haber tomado parte en el ataque rojo al cuartel como jefe de las piezas de artillería que sobre él tiraban, responsable por tanto primero de los muertos y heridos de las familias que ocupaban los pabellones del cuartel y también de los asesinatos y desmanes que en el cuartel se cometieron y que él debió impedir”).
¿Cuándo se ejecutó la sentencia?.
Pues miren: nunca.
Urbano Orad fue indultado por Franco (al igual que otros muchos militares republicanos “al no encontrárseles delito de sangre” en Decreto del 28/6/1940) y al tiempo vio sucesivamente reducida su pena hasta que tan solo 4 años después, saldría en libertad.
Lo crean o no, Franco dejó en libertad a aquel carnicero.
Tampoco fue demasiado represaliado posteriormente en la vida civil… don Urbano abrió una academia de estudios en Sevilla donde se ganó la vida decorosamente impartiendo matemáticas, ergo: como docente. ¡¿Cómo docente?!, pues miren: sí. Otro mito que se les cae. Y por cierto, una hija suya -María Rosa- con un talento innato para la danza no tuvo ningún problema para crecer artísticamente durante el Régimen siendo incluso galardonada con distintos motivos y distinciones.
Si cualquier guerra es terrible, no lo son menos las consecuencias, y la nuestra no podía ser una excepción.
Aunque se me ocurre a la vista de lo escrito, que Franco (sobre el que pronto no se podrá hablar más que pestes) si como soldado o estadista fue excepcional, como asesino fue más bien flojito.
Flojito tirando a malo.

LARREA   SEP/20


 

Así será la nueva Ley de Memoria Histórica

Anula las sentencias del franquismo. El Estado incoará de oficio la apertura de fosas y una fiscalía especial buscará desaparecidos e investigará hechos sucedidos hasta 1978

https://www.larazon.es/espana/20200910/gqj47cj7ejcipj4m6lhr5pukh4.html

 

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