FRANCO, COLAU Y LA HISTÉRICA DE PISARELLO

Cuando murió Franco tendría 11 años, camino de los 12. No “viví” el Régimen. En cambio sí viví la Transición, y una buena parte de ella como militante político. Lo que conozco del franquismo lo sé por lo que he estudiado, por lo que me han explicado franquistas, lo que he leído de antifranquistas y lo que algunos de ellos me han contando. Creo tener suficientes conocimientos como para poder tener una opinión propia acerca del franquismo, sin apasionamientos y sin odios, exactamente como se debe de estudiar y conocer la historia.
La verdad es que no he entendido muy bien la polémica que se ha creado en Barcelona por la instalación de una exposición izquierdista de denuncia al franquismo, en la que se ha colocado en la calle una estatua ecuestre de Franco decapitada. De entrada, las exposiciones públicas politizadas, es decir tergiversadas, me importan bien poco, si además quienes la promueven son unos analfabetos militantes, aún me importan menos. Pero lo curioso del caso, o más bien lo esperpéntico del mismo, es que individuos que se definen como antifranquistas se insulten y se agredan por la instalación de esa estatua como interpretando una improvisada tragicomedia de teatro callejero.
Tipos que no habían nacido aún en 1975, antifranquistas que nunca se enfrentaron al Régimen -como sí hicieron otros-, “batallando” contra Franco lanzándole huevos, pinturas; chillando como histéricos, colocándole banderas, muñecas hinchables… y tumbando la estatua: todos como niños blandiendo su hombría contra una estatua 40 años después de la muerte del “Caudillo”. Quizás esto explique por qué Franco murió en la cama.Lo preocupante de todo este espectáculo no es la estúpida exposición organizada por Colau y el impresentable de Pisarello, ni tan siquiera que unos cuantos saquen a pasear su antifranquismo histérico, ni tan siquiera lo es que ningún franquista haya osado lanzar unas flores a los pies de la estatua; lo preocupante -digo-, es la actitud violenta, sectaria y enfermiza de algunos de estos actores participantes en este estúpido aquelarre. Personalmente me recuerda demasiado a la kale borroka, a la caza y asesinato de curas y monjas, o más recientemente a la escena vivida por los guardias civiles agredidos, junto con sus parejas, en la población navarra de Alsasua.

Ignoro si en unos años se destruirá la casa natal de Franco tal y como piensan hacer con la de Hitler. Desconozco si estaremos a tiempo de salvar la Memoria de todo aquello que quieren destruir. Ignoro si algún día las nuevas generaciones despertaran de la ignorancia inoculada por el Régimen actual y serán capaces de afrontar el reto de interpretar la Historia sin ataduras.

Sólo espero que los que no somos franquistas, pero que, sin ningún tipo de complejos desafiamos a la dictadura democrática del pensamiento único, no tengamos que aguantar muchos más episodios tan lamentables como los vivimos en Barcelona, en el Born, provocados por tipos que, tras 40 años sin Franco, aún viven obsesionados, de forma enfermiza, con un Régimen que forma parte de nuestra Historia, y que sólo podrá ser juzgado con racionalidad, cuando quienes pretenden juzgarlo juzguen de igual forma los cadáveres que ellos guardan en su propio armario.

JUAN ANTONIO LLOPART

(Llamar histérica a Pisarello no es para descalificarle, es por contribuir a feminizar el lenguaje, tal y como pide y hace la CUP)

llo-1

 

 

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate