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FRANCO: NATALICIA EFEMÉRIDE Y RECORRIDO CASTRENSE

 

Su padre era un asiduo a los lupanares (aparte del placer que le procuraba su querida o amante) e incorregible beodo, personaje indigno para el apellido que el hijo incrustaría en el Devenir Hispánico. Por el contrario, su sufrida madre se volcó sobremanera (algo comprensible) en el desvalido crío.

Lo anterior no implicaría, en principio, discusión entre historiadores profesionales (objetivos) frente a imaginativos recreacionistas desafectos (cualquier mamarracho con o sin formación académica superior ni estudios serios parecidos).

En cuanto a Complejos de Edipo, exceso de prepucio en la polla que le harían indiferente o indispuesto a los encuentros de alcoba con la que sería su esposa, etcétera, serían supercherías propias de los segundos… Cuanta pupa ha hecho el circuncidado Sigmund Freud, su estafa psicoanalista, sus degeneradas teorías protoincesto…

Así pues, el 4 de aquel mes de Noviembre de 1892, en los estertores del desastroso siglo XIX (centésima vigésima sexta efeméride) nacía en el Ferrol FRANCISCO Paulino Hermenegildo Teódulo FRANCO BAHAMONDE.

Vino a esta efímera vida terrenal durante los onomásticos festejos de Santa Bárbara, Patrona de Artillería, que solía celebrarse entonces con sonoras explosiones a base de pólvora. Mejor bienvenida para el que sería destacadísimo hombre castrense, imposible. Un signo premonitorio…

La gris infancia marcada por el maltrato, las humillaciones, etc. de tan denostado progenitor sumaron (en su justa medida) en el cómputo para que un zagal Paquín se enrolase en los ejércitos patrios, empezando a los catorce bajo férrea disciplina en la Academia de Infantería de Toledo (el benjamín de los cadetes así como el más primerizo Teniente en las Fuerzas Armadas… luego, con el mismo fulgurante ascenso, al grado de Comandante).

Con seis primaveras de edad, fue de los que acudió al puerto gallego de su población natal para recibir a los repatriados desde Cuba: Veteranos… Mutilados… Empobrecidos… Derrotados… Sin embargo, héroes estoicos.

Vio con sus propios ojos cómo el pírrico Imperio que nos quedaba se iba por el desagüe de la Historia. A cualquier patriota de aquella época, eso le marcaría con hierro candente en el corazón.

Ya instruido (militar modélico: objeto de envidias intestinas como le sucedió al acuarelista austríaco durante la Primera Gran Guerra), se le destinó a la otra orilla del Mediterráneo, donde destacó en la (durísima, criminal, macabra) Guerra del Rif. El propio Franco (con razón) decía que no podía explicarse a sí mismo sin África. Ahí se produjo su bautismo de fuego.

Entre la soldadesca bajo mando de Franco se empezó la superstición de estar protegido por la Baraka, que le hacía inmune a los balazos enemigos, cual Roman Ungern von Sternberg (otro anticomunista convencido de los pies a la cabeza).

Se ganó un hondo respeto entre esos africanistas cuando lo veían durante la batalla en primera línea de ataque, negándose incluso a auxiliar a sus propios heridos para no perder la iniciativa en la ofensiva. Repetimos: la contienda en el desierto fue atroz, con nulo respeto a la vida del prisionero, pues la rebelde morisma tribal no se quedó (en modo alguno) lejos a la hora de perpetrar atrocidades.

Aberraciones que a los actuales metrosexuales, hombrecillos Beta, progres del carajo, Millenials, pagafantas feminoides, improductiva generación NiNi, etc. les provocaría diarrea o la hedionda reacción del cobarde, del enclenque: Cagarse de puro miedo.

Con su hermanísimo camarada de armas, el Glorioso Mutilado, fundó La Legión: El mejor cuerpo de choque frontal del Mundo (que se lo digan a esa pseudoélite uniformada de Yankeeland cuando hacen conjuntamente prácticas, ejercicios, etcétera. con los Novios de la Muerte): Dignísimos herederos de aquellos Tercios Viejos ondeando Aspas en malnacido suelo hereje a la par que previa de los posteriores voluntarios de la valerosa Spanische Freiwilligendivision destinados al gélido Frente Ruso (devolviendo la visita al genocida Golem soviético).

Con la misma edad del nazareno sometido al calvario de la Cruz, conviértase en el más joven General de toda Europa desde el hispanofóbico enano corso o su autoproclamada Majestad Imperial Napoléon.

En cuanto a medallas, reconocimientos varios (fuera de nuestras fronteras)… Mejor ni adentrarse en el asunto porque no terminaríamos. Tan solo destacar la Gran Laureada de San Fernando por la Victoria en la Cruzada Nacional, máxima distinción que a un militar autóctono pueda otorgársele.

Sofocó (difícil papeleta le encomendaron los mismos incapaces que a él como a otros mandos habían denostado) la falsaria Revolución de Asturias, salvando por ende a la República Tricolor de (entre otros) la violencia de la UGT, la CNT, el PSOE (al que desde sus inicios le sobra la ese, la o como la e): Subversivas organizaciones de funesto pasado aún no ilegalizadas, mamando erario, magreando poltrona o para ser más exactos, ambas a la vez.

Y con el caos, la podredumbre, las masacres perpetradas por el Frente Popular se inicia el Alzamiento Nacional. Sublevación militar a la que por cierto, (al menos públicamente) no se adhiere Francisco Franco de una forma directa, sin ambages, rotunda.

Como ejemplo del paroxismo de la psicopatía criminal roja, la barbarie perpetrada que se produciría en Agosto de 1936 contra el General de División, barcelonés de ancestros vascongados, Eduardo López de Ochoa Portuondo que, aparte de veterano de guerra (Cuba… el Rif… intachable hoja de servicio), era abiertamente republicano, enemistado con Yagüe (castrense como falangista), liberal, progresista de la época, sin participación directa en el 18 de Julio al estar convaleciente debido a una operación médica en un hospital (además de detenido en dicho centro médico) de la capitalina Madrid… Y masón.

Su asesinato fue el resultado ulterior de la irrupción del hampa comunista allí donde se recuperaba de dicha intervención quirúrgica bajo pretexto acusatorio de haber participado, por mandato del gobierno con órdenes de desactivar la intentona golpista asturiana, pese a que como el resto de altos mandos procuraron minimizar bajas mortales de pistoleros sociomarxistas, sindicalistas ugeteístas e ídems del Anarquismo. Después de ser baleado, le desgajaron la cabeza del cuerpo mostrando la decapitación a las masas izquierdoides en las calles que aplaudieron, rieron, celebrando tan macabra atrocidad.

Dejando el anterior anecdotario para volver al tema central del artículo, una de las decisiones más controversiales de Franco Bahamonde fue el ir en auxilio de los militares, efectivos de la Benemérita, sus familias, demás población civil que estaban resistiendo (como jabatos) en el Alcázar de Toledo. Lo que implicaba retrasar la ofensiva sobre el trastornado Madrid dictatorial de la (satánica) Pasionaria, Santiago Carrillo (responsable de las matanzas de seres humanos a escala industrial en Paracuellos del Jarama)…

Fuese por convicciones honorables o por estrategia de propaganda personalista (como algunos mantienen), el caso es que el frío a la par que algo dubitativo gallego (en opinión de ciertos altos mandos nacionales), Francisco se alzaría como indiscutible Generalísimo de todos los ejércitos rojigualdos.

Lo que había empezado como un alzamiento se convirtió en una confrontación bélica en toda regla, dándose por terminada con ese último e histórico parte: EN EL DÍA DE HOY, CAUTIVO Y DESARMADO EL EJÉRCITO ROJO, HAN ALCANZADO LAS TROPAS NACIONALES SUS ÚLTIMOS OBJETIVOS MILITARES. LA GUERRA HA TERMINADO. EL GENERALÍSIMO FRANCO. BURGOS, PRIMERO DE ABRIL DE 1939.

A partir de este instante, se da por terminado este artículo. Porque no era el objetivo analizar, siquiera opinar, sobre el General en su faceta en la Jefatura del Estado.

Y no sin antes recordar que Francisco Franco Bahamonde (con sus aciertos, con sus errores, con sus grandezas, con sus claroscuros) debería ser analizado (urge) en base a la convulsa época que le tocó vivir (decidió tomar partido, cierto es, al igual que el resto) como estudiada su trayectoria a la luz imparcial de la Historia… Y teniendo en cuenta que ante todo fue un militar de plena vocación (con las creencias, los automatismos, la instrucción, los valores, etc. de alguien lejos de la cotidiana vida civil, sin aparentes pretensiones de auparse a intelectual o ideológo).

Sobran pues, histerias, ismos, filias, fobias, polémicas prefabricadas, etc. en relación a un personaje nacido en la decimonónica centuria, que gobernó en el siglo XX menos tiempo del que llevamos de democratísima Monarquía Parlamentaria… Y fallecido hace más de cuatro décadas (aunque, sorprendentemente, ahora, en este nuevo milenio, pululen más antifranquistas, vírgenes e imberbes mentales, de los que jamás ni hubieron ni sumaron durante el Régimen con su apellido).

HERR NEIN

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