FUEGO Y SILENCIO

Sólo hay quejas, debilidad sin fuerza.
Un espejo devuelve la imagen falsa de tu silueta.

No eres nada. Solamente un llanto sumiso, un quejido de paloma.
Quejas y explicaciones de lo que es muy simple. Lo más simple del mundo.

La guerra no es una imagen, ni la idea que tienes de ti mismo.
La guerra es simple, esencial, silenciosa, y no se hace con tus quejas, ni con tu imagen virtual, ni con palabras.

Mientras tanto, las calles son ocupadas por hombres de verdad, por razas salvajes que no rezan a dioses débiles ni viven una vida burguesa.
“Sólo un dios puede salvarnos” dijo el filósofo germano.

Has silencio ahora, y cántale a ese dios antiguo que habita en la sangre de los héroes.
No hay otro dios que el percibido por la naturaleza cósmica de tu sangre, por el espíritu atávico de tu raza.

Has silencio de una vez, tu llanto sólo te degrada, la palabra repetida sólo denota tu profunda cobardía.
Mejor callarse y cantar a la sangre, al dios por venir, mientras con la vergüenza del derrotado, afilamos el acero de la raza que vendrá, con el fuego eterno que derrite el tiempo.

JUAN PABLO VITALI

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