GENERACIONES MÁS TARDE, TODAVÍA ESTAMOS PAGANDO EL PRECIO

Hoy, generaciones más tarde, en la selva olvidada de Dios, ¡todavía estamos pagando el precio!

Por esa regla de tres, ya que el hombre llegó al espacio y a la luna gracias a los avances de esos denostados nazis, deberíamos considerar anulada la conquista del espacio y de la luna por parte de los soviéticos y norteamericanos repectivamente, ya que ello fue debido al trabajo de científicos que durante la Segunda Guerra Mundial trabajaron entusiásticamente para el III Reich y después directamente para los vencedores.
A pesar de que tanto en los Estados Unidos como en la Unión Soviética importantes científicos como Robert Goddard y Sergei Korolev, erigieron la base de la ciencia de los cohetes, el punto de partida de las primeras naves espaciales es el misil de guerra alemán V-2. Este cohete fue fruto del trabajo de Herman Oberth y, sobre todo, de un joven físico llamado Wernher Von Braun, que ostentó un cargo en las SS y estuvo al frente de la parte tecnológica en la base secreta de Peenemünde, siendo crucial para el éxito de los primeros diseños. Su impresionante labor le convirtió en la posguerra en un científico clave en el programa Apolo.
Por este motivo, la Unión soviética y los Estados Unidos comenzaron una carrera por conseguir tantos cohetes V-2 y científicos, ingenieros y técnicos alemanes como fuera posible, en previsión de la Guerra Fría que estaba por comenzar. Los estadounidenses trataron de adelantarse a los soviéticos con la Operacion Paperclip y atraer al personal alemán implicado en la fabricación de las V-2. Al mismo tiempo, lanzaron una operación militar para capturar 100 cohetes V-2 en territorio alemán. En una misión contrarreloj, los americanos entraron en la factoría de Mittlewerk, a pesar de que estaba situada en la zona que le correspondía ocupar a los soviéticos, y se llevaron 360 furgonetas cargadas de material.
Los soviéticos también estuvieron muy interesados en el V-2. Consiguieron atraer a algunos científicos e ingenieros nazis, a través de la «Operación Osoaviakhim», y reiniciaron la producción de misiles V-2 en la factoría Mittlewerk bajo la supervisión del alemán Helmut Gottrup. Así, lograron construir una réplica del V-2, el misil R-1, punto de partida de la astronaútica soviética.
Asi que como bien apunta el refranero español:Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco”. ¡CINICOS!
JAVIER FERNÁNDEZ

 

Dos científicos nazis pierden sus cráteres en la cara oculta de la Luna

La Unión Astronómica Internacional considera “inapropiado” mantener el homenaje a dos físicos que se distinguieron por apoyar a Hitler e impulsar el antisemitismo en la ciencia

https://elpais.com/ciencia/2020-07-01/dos-cientificos-nazis-pierden-sus-crateres-en-la-cara-oculta-de-la-luna.html

 

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