GRANDES HITOS DE LA LIBERACIÓN ALIADA DE EUROPA: NÜRNBERG

HISTORIA

La ciudad es conocida desde el año 1050 y se puede llegar a ella por vía fluvial, terrestre o aérea, ya que además de carreteras nacionales cuenta con un puerto y un aeropuerto internacional. Su casco histórico le confiere un atractivo especial, al estar rodeado por una muralla medieval de más de 5 km construida en 1325. Esta muralla fue la tercera que se construyó debido al crecimiento de su población al paso de los años a fin de garantizar la seguridad de la ciudad. En Núremberg, desde 1424 hasta 1796 se custodiaron las reliquias, los símbolos y joyas del Sacro Imperio Romano Germánico por lo cual fue dotada de mayores medidas de seguridad. En el casco histórico quedan muy pocos restos de la primera y la segunda muralla.

GENOCIDIO

Durante siglos, Nuremberg fue conocida por su belleza y dignidad. Sus estrechas calles fueron pisadas por algunos de los personajes más grandes de la historia, y ella dio vida a muchos de los mejores artesanos, músicos, artistas y científicos que han nacido. Verdaderamente una cuna de la cultura europea, sus gloriosas iglesias, grandes residencias, antiguas murallas y viejos castillos descansaban silenciosamente a orillas del río. Nuremberg no representaba una amenaza crítica y su antiguo centro de la ciudad ciertamente no tenía absolutamente nada de importancia militar. Sin embargo, en las campañas de bombardeo instituidas al final de la guerra, cuando las defensas estaban echas añicos y eran mínimas, los elementos culturales se convirtieron en un objetivo, especialmente si se consideran “centros idealistas”.
Cada exquisito detalle pintado por los siglos de esta gloriosa ciudad fueron reducidos a polvo borroso y gris, perdido en un acto de venganza y violencia completamente innecesaria y desenfrenada. En una sola incursión de 53 minutos, más de 6000 bombas explosivas y miles de bombas incendiarias fueron arrojadas en el corazón de Nürnberg, destruyendo más de seis siglos de historia.
Pero ya antes de llegar a estos extremos, la RAF ya había arrojado 1.500 toneladas de bombas sobre la ciudad el 10 de agosto de 1943 y otras 1.500 toneladas el 27 de agosto, sobre las zonas residenciales de la ciudad dejando más de 4.000 muertos a un coste de 49 bombarderos aliados. El catastrófico ataque del 2 de enero de 1945 se calculó para destruir el centro de la ciudad medieval de una vez por todas. 1.800 residentes fueron asesinados en este ataque y otros 100.000 quedaron sin hogar y sin ningún tipo de refugio. Nuevos ataques posteriores seguirían sobre la devastada ciudad causando 8.000 nuevas muertes.
En total hubo 38 ataques aéreos aliados sobre Nuremberg hasta los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Siglos de cultura y de historia fueron destruidas innecesariamente. Cuando terminó, el 90% de la ciudad y sus edificios históricos fueron completamente destruidos. La población de la ciudad de antes del inicio de la guerra quedo reducida a menos de la mitad.

La ciudad hoy

Tras los famosos juicios de Núremberg, la ciudad comenzó a ser reconstruida. En muchos edificios se utilizó la piedra original. Poco a poco, este rincón de Baviera fue recobrando su antigua belleza, no sin polémica.
Para algunos, la reconstrucción de la arquitectura se habría considerado como una glorificación del Tercer Reich, por lo que un grupo de ciudadanos e historiadores se muestran a favor de una «decadencia controlada». Algo que obligaría a la ciudad a tener que cercar partes cada vez más grandes de los terrenos, aunque también podría suceder que los edificios en descomposición pudieran emitir una especie de «romance a la ruina», lo que preocupa también a los defensores de esta posibilidad. Otros abogan directamente por su demolición pero, en palabras de Siegfried Zelnhefer –portavoz de la ciudad–, «no se puede barrer la historia bajo la alfombra». De ahí que la propuesta estatal sea conservar las ruinas pero hacerlas completamente accesibles. El III Reich acabó hace más de medio siglo y hoy numerosos edificios y construcciones se encuentran en una situación similar a las construcciones de la época. Otros han sido completamente transformados, borrando su lugar en la Historia. Es el caso, por ejemplo, de la antigua prisión de Spandau, situada en el oeste de Berlín y en la que estuvo preso Rudolf Hess. Ahora, en su antiguo emplazamiento, se alza un centro comercial. No obstante y a diferencia de otros edificios, como el «Haus der Kunst» en Múnich que ahora es una sala de exposiciones o el Estadio Olímpico en Berlín que aún funciona como estadio deportivo, fue complicado encontrar un uso al Campo de Zeppelines. Diseñado para sobrevivir al «Reich de los mil años», ahora, sin embargo, es un sitio histórico en peligro de extinción. Nada que ver con lo que Leni Riefenstahl plasmó en 1935 en su película «El triunfo de la voluntad». Lehner subraya que el objetivo del proyecto de conservación no es devolver al campo a su antigua gloria, sino un proyecto de saneamiento que incluiría, entre otras medidas, la instalación de sistemas de ventilación para eliminar la humedad del interior de las estructuras y el reemplazo de piedras en escaleras y fachadas. Además, hay planes para ampliar el centro de documentación y abrir más puntos de información. Un proyecto que, en su conjunto, sirva para hacer del sitio un lugar que aliente a la reflexión al mismo tiempo que pase a formar parte de la cotidianidad de los ciudadanos. Mientras sigue la controversia, el tiempo apremia. La fecha límite para la finalización es 2025. Núremberg está compitiendo para ser una Capital Europea de la Cultura ese año y desde la ciudad esperan, si es posible y finalmente hay luz verde al proyecto, tener todo listo para entonces.
JAVIER FERNÁNDEZ
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