GUÍA DE MANTRAS

PAV5

Hoy, amiguitos, vamos a aprender a salir victoriosos de cualquier conflicto dialéctico, utilizando un método con éxito garantizado, al margen de que no tengáis ni pajolera idea de lo que estáis hablando. Lo importante es hacer callar a nuestro interlocutor, ya sea por desesperación, por aburrimiento, o por vergüenza ajena.
El primer paso para conseguir nuestro objetivo es repetir una serie de mantras completamente asumidos por nuestra sociedad. En condiciones normales, sólo con pronunciar estas frases mágicas, conseguiremos el beneplácito de todos. Sin embargo, es posible que algún indeseable se atreva a discrepar y trate de desarmar nuestro impecable argumento. Por eso, a continuación enumeramos los mantras más populares, junto con las posibles réplicas que podemos encontrar.

MANTRA NÚMERO 1: LA MUJER TIENE DERECHO A DECIDIR SOBRE SU CUERPO.
Esta perogrullada es el guiño perfecto hacia nuestras compañeras feministas. Éxito asegurado. A no ser que alguno de los presentes mencione el hecho de que un embrión posee una configuración genética humana, diferente a la de su madre e irrepetible, y que por eso el cuerpo del bebé no es el mismo que el de su madre. En este caso lo mejor es tachar de integrista católico a nuestro adversario. Sacar a relucir el tema religioso cuando nuestro interlocutor sólo ha constatado una realidad científica, provocará un instante de confusión que debemos aprovechar para cambiar de tema antes de que alguien más reaccione.
Si nuestro interlocutor es más rápido que nosotros y es capaz de seguir argumentando, la solución está en pronunciar dramáticamente la siguiente letanía: “¡¡Misógino¡¡,!!falócrata¡¡,!!feminicida¡¡, !!esbirro del heteropatriarcado¡¡”
Nadie sabe exactamente lo que significa esta retahíla, pero es mano de santo.

MANTRA NÚMERO 2: TENEMOS UNA DEUDA HISTÓRICA CON SUDAMÉRICA POR EL GENOCIDIO DE LA CONQUISTA.
Para estar completamente integrado en la sociedad, es importante hablar de la Conquista de América como si hubiera sido una invasión de orcos. Pero puede darse el caso de que algún desalmado replique que el único genocidio indígena lo perpetraron ingleses, holandeses y franceses en el norte, y que nosotros, desde el minuto uno, promulgamos leyes que protegían a los indios, que no eran precisamente criaturas angelicales, y que es un poco lamentable creerse una leyenda negra absolutamente falsa e injusta con nuestros antepasados.
¡Cuidado! Estamos ante un individuo que no sólo sabe leer, sino que, encima, lo hace habitualmente. La única alternativa será la descalificación directa, llamar racista a nuestro oponente y poner cara de asco.

MANTRA NÚMERO 3: LA INMIGRACIÓN ES NECESARIA PARA MANTENER EL SISTEMA DE PENSIONES Y AUMENTAR EL ÍNDICE DE NATALIDAD.
Este mantra es ideal para cualquier situación. Nuestro auditorio asentirá inmediatamente, y obtendremos el reconocimiento social que ansiamos. Pero entre nuestros oyentes puede esconderse algún desaprensivo que aduzca que sólo 1,6 millones de inmigrantes cotizan, de un total de 5 millones de inmigrantes censados (los ilegales no cuentan, claro), que casi un tercio de la población reclusa es extranjera, que para elevar el número de nacimientos sería más lógico ayudar a las familias autóctonas, y muchas otras barbaridades por el estilo.
En este caso nuestro proceder ha de ser el mismo que en el apartado anterior: exclamar “¡RACISTA!”, y esperar la ovación de nuestro público.

MANTRA NÚMERO 4: NADIE NACE HOMBRE O MUJER. EL GÉNERO ES UNA CONSTRUCCIÓN SOCIAL.
Este mantra es divino para aquellas reuniones sociales a las que también asiste gente del ámbito gay-homo-bi-gender-boyer-transformer. Es relativamente arriesgado usarlo en otros ambientes, como pueden ser las partidas de julepe en el bar del pueblo y demás entornos tradicionales, ya que, lo más probable es que la conversación termine instantáneamente, después de recibir un bofetón con la mano abierta.
No obstante, si aún habiendo sido prudente a la hora de pronunciar este mantra, algún reaccionario objeta que existen unos cromosomas que diferencian claramente el género de todo ser humano, y que estos cromosomas no han sido generados por la sociedad, sino por la madre naturaleza, entonces podemos responder como en el apartado 1, sustituyendo la palabra “misógino” por “homófobo”, y asunto resuelto.

MANTRA NÚMERO 5: LOS ESPAÑOLES SOMOS UNA MEZCLA DE MOROS, GITANOS Y JUDÍOS.
Otro mantra muy versátil. Dependiendo del nivel de endofobia de nuestro auditorio, podemos incluso aventurarnos a asegurar que, según los últimos estudios, los españoles somos una mezcla de moros, judíos, gitanos y hienas del Serengeti. Así ponemos de manifiesto nuestra necesidad de comunión con los seres más injustamente discriminados del planeta.
Como norma general, no encontraremos ningún tipo de objeción a este argumento, a no ser que alguno de los presentes replique que la invasión musulmana no fue demográfica, sino política y religiosa, y que gitanos y judíos no se han mezclado nunca con el resto de la población, y entonces comience a hablar de ADN, de biología, antropología y fenotipos.
¡RÁPIDO! No le dejes terminar. Exclama “¡¡Racista!!” como en el apartado 2, y si es necesario, cierra los ojos, tápate los oídos y repite bien alto: “Rebota, rebota, que en tu culo explota”, antes de que convenza a algún inocente.

TRUCO MAGISTRAL O LLAVE MAESTRA: EL BUCLE “ESTA ES MI OPINIÓN Y DEBES RESPETARLA-ERES UN FASCISTA”
Existen otros muchos mantras igual de efectivos que los citados anteriormente, y el proceder en caso de ser acorralados por el sentido común siempre será algún derivado de los explicados aquí. Sin embargo, si vemos muy mal la cosa y nuestro adversario tiene respuesta para todo, debemos limitarnos a decir: “Esta es mi opinión y debes respetarla”.
Para la sociedad actual la opinión de cada uno es sagrada, aunque dicha opinión sea un guantazo a la inteligencia, y siempre que no contradiga los sacrosantos dogmas del marxismo cultural.
Si aún así nuestro oponente se obstina en que nos bajemos de la burra, hay que poner en marcha la solución definitiva: llámale fascista. Sí, sí, fascista. Él se lo ha buscado.
A continuación, vuelve a mencionar que respete tu opinión, y luego vuelve a llamarle fascista. Repite el proceso hasta haber entrado en el infalible bucle magistral. Ningún ser humano puede soportar semejante alarde de imbecilidad. La victoria es nuestra.

¡¡ADVERTENCIA IMPORTANTE!!
En el improbable caso de que, al llamar fascista al interlocutor, éste, lejos de agachar las orejas, responda con total desfachatez: “Muchas gracias, me lo dicen mucho”, a la vez que esboza una sonrisa, hemos de proceder con extrema cautela: se trata de un insolente fascista.
Tratemos de mantener la calma. Él ya sabe que estamos aterrorizados, puede oler nuestro pánico. Busquemos algún tipo de autoridad ante la que podamos llorar buscando amparo. De no encontrar ninguna, debemos echarnos al suelo muy lentamente y tratar de reducir el ritmo de nuestras constantes vitales. El truco de hacerse el muerto puede salvarnos en situaciones extremas como ésta.

Esto es todo, queridos niños. Gracias por vuestra atención. Esperamos haber sido de alguna ayuda. No os perdáis nuestras siguientes entregas: “Guía de discusiones estúpidas en internet” y “Fondo de armario antifascista”.
¡¡Hasta la próxima, amiguitos!!

ANA PAVÓN

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    1 thought on “GUÍA DE MANTRAS

    1. Lo primero un “disclaimer”: vengo aquí a argumentar y proporcionar datos, y espero que se me responda del mismo modo. Por favor, no te tomes como ofensa personal lo que simplemente es un “ataque” a tus argumentos y tus ideas, que, como las mías, pueden estar equivocados.

      1. “Un embrión posee una configuración genética humana, diferente a la de su madre e irrepetible”. Aplicable también a espermatozoides y ovarios, que son células con una configuración genética diferente a la del cuerpo que las produjo. No es un argumento suficiente para la defensa del embrión.

      2. Estoy de acuerdo en que, dentro de lo malo (que lo hubo), España fue de los que mejor se portó. Pero fue igual un exterminio cultural y religioso, un típico acto de colonización en el que se explotó a los nativos y a las tierras. Era la moral de la época, sí, pero aun así creo que estamos obligados a dejar de crecer un poquito nosotros y ayudar a todos estos países explotados durante siglos a igualarse con nosotros. Si no quieres llamar a eso “pagar la deuda”, bueno. Para mí es decencia básica.

      3. Aquí estoy de acuerdo, ese argumento es endeble como poco. Los hay mejores.

      4. Es complicado defender el género como construcción social. Es una idea compleja y difícil de resumir. Como punto de partida te diré que caes en una confusión de términos, pues no es lo mismo el género biológico, que es el referido a los cromosomas, que el género sociológico, que es el conjunto de roles y características que la sociedad _asigna_ a hombres y mujeres.

      5. Te paso un estudio reciente de la Universidad de Leicester y la Universitat Pompeu Fabra que muestra que aproximadamente un tercio de la población española muestra marcadores genéticos norteafricanos y de judíos sefardíes:
      http://www.cell.com/ajhg/abstract/S0002-9297(08)00592-2

      Finalmente, quiero ponerme como ejemplo de persona de izquierdas que argumenta en lugar de insultar, pues parece por tu artículo que todos recurren al insulto fácil. Intuyo que no has discutido en serio con muchos, pues generalmente son gente más amiga de poner en duda sus ideas que gente más conservadora (casi por definición). Puedo estar equivocado, pero al menos mi experiencia no es esa (y entiendo que la experiencia propia no es un argumento válido).

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