HACIA LA DESAPARICIÓN DE LA MONEDA

La soberanía en los estados modernos que derivaron mayoritariamente en las naciones que hoy reconocemos, se cimentó sobre tres pilares fundamentales que quedaron establecidos como monopolios propios:
– el de la fuerza legítima, es decir, de la capacidad para defenderse y guerrear.
– la capacidad de controlar su lengua y por ende, su cultura.
– la capacidad de acuñar moneda (dinero).

Resulta evidente que estas características están desapareciendo en el concepto Estado-Nación actual y están siendo transferidas hacia otros lugares, por cierto, no del todo identificables.

Reconociendo que la citada fuerza legítima de los estados se cimenta en su capacidad militar, huelga explicar que no existe en la actualidad ningún país que esté en condiciones de asegurar su independencia ante la aplastante superioridad del binomio USA-NATO. Cualquier desafío, por legítimo que sea, a dicha autoridad -recordemos Irán- será invalidado ipso facto.

En cuanto al segundo punto, el de la capacidad de control sobre su lengua-cultura, los movimientos migratorios de las ultimas décadas del siglo XX, continúan su auge imparable, amparados por el concepto globalización y se confirman, más que como una amenaza, como una realidad despersonalizadora del concepto nacional.

Si los dos primeros puntos nos muestran la triste realidad de naciones sin alma, ni capacidad para defenderse, el tercer punto, el que refiere la capacidad de acuñar moneda, nos sitúa directa e irreversiblemente, en la esclavitud.
El “problema griego” no está siendo abordado en toda su extensión, al centrar el debate entre los que los acusan de gorrones y los que abogan por la insumisión crediticia.
El asunto es de mucho más calado y de fondo está la batalla que debería ser librada y que no parece que ni Tsipras ni ningún estado de la UE estén dispuestos a enfrentar: el retorno a las monedas nacionales como primer paso a la recuperación de la soberanía hurtada.

El dinero se inventó por la necesidad de emplear un medio de pago aceptado por los ciudadanos para facilitar los intercambios comerciales, es decir, se correspondía con actividad comercial, ergo, con trabajo.
En 1694, los bancos Europeos empezaron a aceptar billetes como un certificado de posesión de oro en las arcas del emisor. Así nació el nuevo tipo de moneda fiduciaria, es decir, la fe de confiar en las emisiones de la banca avaladas por los gobiernos.
En este contexto habría que ubicar la teoría del patrón oro clásico; toda moneda tendría un respaldo de su valor en oro y los gobiernos empiezan a crear billetes que, aunque no contengan metal precioso, son respaldados por la cantidad de oro de sus arcas, éstos emiten deuda con la cuál se realiza la creación de dinero; es decir, con la confianza de los ciudadanos y su buena fe es como se desarrolla el sistema financiero fiduciario que de esta manera mantiene un equilibrio de precios porque la cantidad de oro disponible es limitada .
Así empezó todo…

En 1945, en el transcurso de la conferencia económica de Bretton Woods coincidiendo con el final de la guerra, se crea el FMI y el BM, su principal objetivo es crear deuda y extraer el servicio de ésta a los países deudores.
El FMI y el B.M. han posicionado una red mundial de lacayos que responden a sus propósitos de control total de la economía, convirtiendo al mundo y a sus gobiernos en esclavos de una deuda impagable.
El empleo de la fuerza militar, llegado el caso, sería su último recurso.
La progresiva bancalización del efectivo, dará paso a la definitiva desaparición de la moneda.

Pa lo que sirve… no tiene más valor que el que ELLOS decidan .

LARREA     JUL/2015

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