HACIA UNA NUEVA EDAD DE LOS HÉROES

“NUESTRA CIUDAD FUE FUNDADA RELIGIOSAMENTE; LOS DIOSES MISMOS DESIGNARON EL LUGAR Y SE ESTABLECIERON CON NUESTROS PADRES. POR ARRUINADA QUE ESTÉ, AÚN ES LA MORADA DE NUESTROS DIOSES NACIONALES”.

Marco Furio Camilo (446-365 a. C), militar y político romano de ascendencia patricia.[

 

Occidente asolado, una ola de barbarie y de salvajismo sin precedentes se cierne sobre nuestro antaño orgulloso e imponente continente, la Patria de nuestros  gloriosos Ancestros y divinos Antepasados  hoy asolada y descompuesta, hordas de subhumanos y de seres elementales sin alma amenazan con arrasarlo todo, nuestras ciudades ennegrecidas por la locura y la suciedad de unas gentes envilecidas, malvadas y abyectas.

Es el caos absoluto, estamos en la Edad más Oscura, una pseudo-civilización en ruinas (espirituales más que físicas), tenemos ante nuestros ojos multitudes de zombis, de muertos-vivientes deambulando frenéticamente y sin rumbo fijo por sus calles, atomizados, idiotizados, aborregados. Un mundo carente de belleza, de poesía, donde los grandes valores (Patria, Familia, Honor, Tradición, Lealtad, etc.) prácticamente han desaparecido por completo y ya sólo son patrimonio de exiguas minorías. Gobiernos putrefactos encabezados por vulgares ladrones y criminales sin escrúpulos y encima aupados por los votos de unas masas aún más viles y perversas (“como es arriba es abajo…”).

Pese a todo, mientras haya un núcleo que represente la salvaguarda de lo permanente, nada estará completamente perdido, los ciclos ascensionales y áureos siempre surgieron después de épocas de caos y destrucción, porque así surgieron Roma y el Medievo, o mismamente nuestro gran Siglo de Oro Hispánico tras siglos de lucha contra la peste sarracena.

Hoy estamos en la “Tierra Baldía” de las leyendas del Santo Grial, lo sabemos, pero también tenemos bien claro que la IDEA es nuestra verdadera Patria, tal como dijera Julius Evola, ya que Ella y sólo Ella tiene el poder de “reverdecer el laurel” como rezaba la vieja profecía gibelino-imperial del Medievo,  por ello “hay que “cabalgar el tigre” (símbolo éste de las fuerzas de la oscuridad y de la destrucción) hasta agotarlo, hasta que exhale su último aliento, su último suspiro, y no quede ni rastro de él, porque entonces sí habrá llegado la hora de construir un Orden Nuevo sobre las cenizas de lo que quedó del mundo tras su agitado, atribulado, frenético, desorientado, catastrófico e infernal paso por la fase crepuscular de lo que las diferentes tradiciones definieron como el Kali-yuga o Edad Sombría, la Edad del Lobo o la Edad de Hierro” (Eduard Alcántara).

¡¡¡SEMPER FIDELIS!!!

JOAN MONTCAU

 

Joan Montcau

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