HERGÉ Y LA “COLABORACIÓN”

Me encuentro con este documental bastante bien hecho, factual hasta cierto punto, pero de conclusiones mermadas por una mala comprensión de historia.

Hacer un chiste con judíos no es lo mismo que ser nazi ni fascista ni siquiera antisemita. Si no seríamos anti todos los que hacemos chistes sobre otros grupos (¿conocéis aquélla sobre el caballo del escocés?).

Un chiste, una broma, humor, no es ser “anti”. Humor es libertad. Control del humor, condenar el humor, es una forma de intransigencia que no debería tener cabida en una “democracia”.

El sentimiento de los europeos hacia América en los años 30 no era de gran simpatía. Por la finanza de Wall Street y la caída del Mercado de Valores todos pasaban momentos muy duros. ¿Y quiénes eran la finanza de Wall Street? ¿Decir que los bancos pertenecían a judíos es antisemitismo? Y cuando Hergé dibujó un banquero, ¿qué hubiera sido más apropiado, un chino, un negro o un judío?

En álbumes de Hergé los “malos” han sido muchas veces gente blanca. ¿Era Hergé antieuropeo racista anti-blanco? A lo mejor era anti todo porque nos dibujó a todos. aunque yo pienso que era un “acoplado” a las circunstancias que le tocó vivir.

Aún sin saber la calidad de crónica del siglo XX que estaba dando a su obra, dibujó lo que veía y leía, o sea, dibujó el siglo XX. ¿No nos gusta? pues matar al mensajero es de la antigüedad clásica.

¿Qué decir del álbum “El Cetro de Ottokar” de 1939, crítica más que directa al Anschluss en que el malo se llama “Müssler” (Mussolini + Hitler)? ¿Es propio de un partidario?

¿Quieren convencernos de que Hergé era crítico en el inicio de la guerra y después se volvió colaboracionista? ¿Dibujar y publicar Tintin es colaborar? ¿o, al contrario, un acto de evasión dando a sus compatriotas buen humor y aliento? En aquellos días, muchos belgas, no todos niños, esperaban la publicación de Tintin como una ayuda para soportar la situación bélica.

Hergé, repito, era un “acoplado” sin convicciones profundas, no era un camarada, se dejó llevar por el medio y las personas que le dieron la oportunidad de prosperar en su labor de autor de cómic. Era producto de un contexto y de una época y lo fue siempre, no fue un combatiente.

La única ideología que se le podría adjudicar es la de “boy scout católico” con amistades peligrosas como el Abad Wallez o el propio Leon Degrelle.

Hergé apostó, sin convicción, como se apuesta en todas las guerras a bando vencedor, tuvo mala suerte y su bando perdió, ni era camarada ni se le esperaba. Suerte tuvo de no acabar en un paredón y ser rehabilitado socialmente, cosa que ni él mismo esperaba.

Personalemente el Hergé político, su vida, sus devaneos, me interesan un pimiento, es más, ni tan sólo me “cae bien”, pero su obra me encanta.

De cualquier forma creó unos personajes y unos álbumes en los que casi todos nosotros nos encontramos “cómodos” pues el mundo de la búsqueda de la justicia y la aventura, es nuestro mundo.

EL CENIZO

 

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