HERMANDADES

No hace falta ser un filólogo para entender el significado de la palabra Hermandad.

Una Hermandad es mucho más que una agrupación de amigos, que un club, que una asamblea o que una asociación.

Formar parte de una Hermandad es, simple y llanamente, formar parte de una familia. De un grupo de personas unidas por una misma idea y unos mismos valores. Formar parte de una Hermandad, adquiere en ocasiones casi un matiz sagrado.

Pero también, formar parte de una Hermandad implica un compromiso, una obligación, un deber. Porque como integrantes de la misma somos responsables de seguir manteniendo el legado de quienes nos precedieron, poniendo por delante de nuestros intereses particulares ese único y sagrado deber: Mantener viva y honrada su memoria.

Para mí, que apenas soy un recién llegado, un simple mortadela, pertenecer a la Hermandad Nacional de la División Azul y también a la Hermandad de Defensores de Oviedo, es una de las mejores cosas que me ocurrido en la vida. Y tan sólo lamento el no haber formado parte de ellas mucho, mucho antes. Haber tenido la oportunidad de conocer personalmente a algunos Divisionarios es algo que me llena de orgullo y alegría. Instantes que atesoro en mi memoria como irrepetiblese imborrables . Y también, el haber tenido la oportunidad de conocer a tantos y tan buenos Camaradas, Hermanos, descendientes muchos ellos de aquellos Héroes, es un lujo, un honor y un motivo diario de entusiasmo y de ejemplo.

Corren tiempos difíciles en nuestra Patria. Pero son especialmente difíciles para nosotros, siempre en el punto de mira de traidores, de falsarios, de aquéllos que pretenden reescribir la historia para adecuarla a sus intereses eliminando cualquier rastro de verdad o simplemente de objetividad.

No hay nada más absurdo, más peligroso o más ruin que eso que llaman Memoria Histórica… la historia es historia, nada más. La memoria es otra cosa. Pero si todos los Héroes que nos precedieron fueron capaces de enfrentarse a la muerte por defender sus ideas, también nosotros habremos de superar estos tiempos difíciles.

Las Hermandades son pequeñas islas de esperanza, de recuerdo, de honor, en medio de este inmenso mar de miseria que nos rodea. Por eso quiero, humildemente, lanzar con estas líneas, un inmenso GRACIAS, a todos los Camaradas/Hermanos que día a día ocupan la primera línea, dedicando su esfuerzo diario, su tiempo, incluso su patrimonio, en esta empresa. Sabemos que siempre, en cualquier agrupación de personas, existe un reducido número que en virtud a un compromiso y a una entrega absoluta, aceptan tomar el timón y nos empujan en la buena dirección a todos los demás. Y sé perfectamente que esa responsabilidad casi siempre es difícil y requiere una dedicación y un espíritu irreductible.

Las Hermandades nos necesitan. El legado de tantos Caídos nos necesita. Porque si algún día, Dios no lo quiera, las pocas Hermandades que aún sobreviven llegan a desaparecer por nuestra falta de apoyo o de compromiso, entonces habremos perdido. Así lo veo y así lo siento.

Personalmente me asombro con frecuencia por lo viva que está la División Azul en las redes sociales… y en cambio vemos cada día como menguan las filas de las distintas Hermandades, cuando lo único que se nos pide es el pago de una cuota u algún otro tipo de colaboración. Tenemos el ejemplo de Madrid con un Museo que, simple y llanamente, es espectacular y que en cualquier otro País sería motivo de orgullo y de ejemplo a seguir. O el Mausoleo de La Almudena. O el trabajo de los Hermanos de Alicante con el boletín Blau Division o los actos del 10 de febrero. Aquí, en Asturias, la labor de la Hermandad de Defensores de Oviedo, los actos anuales de todo tipo. O la lucha de jurídica que algunos Camaradas, lleva por buena parte de España en defensa de nuestras calles… por poner solo unos ejemplos. El trabajo de las Hermandades de Valencia, de Burgos, de Guadalajara, de Barcelona… y espero se me perdone si me dejo alguna en el tintero…

Todo eso requiere nuestro compromiso. Si no, acabaremos siendo únicamente amigos virtuales del Facebook o del wasap o de lo que sea. Pero no formaremos parte de una Hermandad… porque sin nuestro compromiso puede que algún día no existan Hermandades de las que formar parte. Quiero pensar que ese día no llegará. Por ahora, solamente quiero reiterar mi agradecimiento a todos los que día a día lucháis por mantener viva la memoria de los Héroes. Es un honor poder acompañaros. Es un honor considerarme vuestro hermano. En Madrid, tenemos siempre vivo el ejemplo de Doña Lucinda. Cierto es que nos dejó un listón muy alto. Pero también es cierto que ese ejemplo nos ha de impulsar, porque no podremos mirarnos al espejo si llegamos a defraudarla. Y en toda España, tenemos el ejemplo de los veteranos que aún nos acompañan. Y de todos los que ya forman Guardia eterna en los Luceros.

En las Hermandades, cada día, el eco de sus gestas se agiganta y nos impulsa a clavarnos al terreno, como ellos, en la defensa de unas ideas que laten vivas en nuestros pechos y en nuestras ilusiones.

¡HONOR Y GLORIA A LA DIVISIÓN AZUL!

CAÍDOS DE LA DIVISIÓN AZUL  ¡¡PRESENTES!!

 

Manuel Cabo Fueyo

 

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