NUESTROS HÉROES: LOS “OSTTRUPPEN”: ¿ELIGIENDO EL BANDO EQUIVOCADO?

Con la invasión de la Unión Soviética por la Wehrmacht alemana, algunos grupos de ciudadanos soviéticos comenzaron a alistarse voluntariamente para servir con las tropas germanas. El número exacto nunca se sabrá, pero se estima que hasta 1,5 millones de soviéticos sirvieron a los invasores germanos de alguna manera.

Un grupo de voluntarios particularmente interesante fueron los llamados Osttruppen (Tropas del Este), inicialmente formado sobre la base de iniciativas puntuales de algunos comandantes de unidades alemanas. La mayor parte de estos hombres fueron reclutados de nacionalidades “no rusas” de la Unión Soviética: bálticos, ucranianos, caucásicos, cosacos, tártaros, georgianos, etc. Tal caso ocurrió en agosto de 1941, cuando todo un regimiento cosaco del Ejército Rojo, liderado por sus oficiales, desertó al lado alemán y terminó luchando con las tropas del “Heer” como el 5° Regimiento de Cosacos.

La razón detrás de la disposición de estos hombres para luchar junto al invasor alemán era simple: contribuían junto a los alemanes a derrotar a un enemigo común. Tened en cuenta que el vasto territorio soviético estaba compuesto por muchos grupos étnicos, la mayoría de ellos perseguidos y oprimidos implacablemente por el régimen soviético durante décadas. Para ellos la “madre Rusia” y Stalin significaban poco, si algo, para este pueblo, ya que la mayoría de ellos no tenían nada en común con los rusos, amén de la política interna llevada a cabos por los jerarcas de Moscú sobre las minorías o nacionalidades menores. A finales de 1941, se crearon las primeras unidades, llamadas “Legiones”. Cada Legión estaba compuesta por hombres de la misma región/etnia y estaba identificada por un escudo de armas y una escarapela en los colores nacionales de esa región/etnia en particular.

En la imagen que se aprecia, aparece un “Osttruppen” recién capturado por las tropas estadounidenses en Normandía en el día D, 6 de junio de 1944, un soldado perteneciente a un batallón de la Legión georgiana, con su distintivo escudo de armas y la insignia del collar “Osttruppen”. Después de la revolución rusa de 1917, Georgia había sido brevemente un estado independiente hasta que fue invadida y anexada por la Unión Soviética en 1921, recuperando su independencia en 1991. La Legión georgiana envió más de una docena de batallones al frente, tanto en el Este como del Oeste: uno en particular, el 823º Ostbataillon, que terminó en una guarnición en la isla británica de Guernsey, alcanzaría notoriedad.

Lamentablemente, para este hombre y sus compañeros alistados no habría paz ni final feliz con la guerra terminada. Los miembros de los Osttruppen capturados por los aliados occidentales fueron entregados a Stalin y su régimen. Los que no fueron ejecutados en el acto por el NKVD fueron enviados a los gulags de donde pocos, si alguno regresó.

EL CENIZO

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