HIJOS DE LA DERROTA

Se va El Cadenazo. El enésimo hijo de la derrota, que es lo que somos todos los que tuvimos la osadía de abrazar un ideal que fue derrotado hace mucho.

No hace mucho conseguí, lejos de España, un ejemplar de un libro que significó un despertar para mi conciencia: “Derrota Mundial”; mi primer contacto con el revisionismo cuya densidad de contenido se apuntala en ese título tan premonitorio, casi profético que, madurado ya el proyecto globalista de nuestros enemigos, ha adquirido la vitola de visionario.

Los enemigos de entonces fraguaron el mundo moderno en el disimulo, en el disfraz y la ocultación sistemática. La verdadera perversión nunca se muestra; siempre se oculta bajo la pretensión de las más nobles intenciones y los más probos valores. Su proyecto, ya madurado, les permite incluso quitarse caretas y antifaces, abandonar el anonimato, mostrar sus rostros indecentes bajo vitolas filantrópicas, exhibir impúdicamente su satánica Agenda, su repugnante proyecto de esclavitud mundial, por el simple hecho de que el mundo moderno ya es un mundo de eunucos y de esclavos felices, de bobos inanes que abrazan sus promesas como una especie de “mundo feliz”.

El Cadenazo es el fascista moderno, nacido en la derrota y abocado a la misma sin remisión; pero que sin embargo alza la llama del ideal por encima de cualquier expectativa.

El verdadero héroe es el que encara una batalla sabiendo que tiene pocas -o nulas- opciones de ganarla; el que se enfrenta a molinos de viento, el que no se elige el bando más poderoso, sino el más noble; el que prefiere perder una batalla, o una guerra antes que el alma ardiente; es el que lucha por los mismos hombres que le desprecian y que son incapaces de ver que ya han sido engullidos por un proyecto de ingeniería social mucho más viejo que ellos mismos. A esos sólo nos queda desearles que disfruten de su Agenda, de ese primoroso proyecto a cuya construcción tanto están contribuyendo. Otros seremos capaces de sonreír incluso en la derrota, quizás porque ya nacimos y somos hijos de la derrota.

Si la muerte no es el final, la derrota lo es aún menos. Sólo podríamos verlo así si compartiéramos el materialismo enfermizo y el alma gris de nuestros enemigos.

Tanto la derrota como la muerte nos sorprenderá silbando un himno que hable de primaveras renacientes. Porque no existe poder que pueda matar lo que es inmortal.

Sergio Perez-Campos

 

Be Sociable, Share!

    3 thoughts on “HIJOS DE LA DERROTA

    1. Una obra maestra, cuando la leí hace 40 años me marcó profundamente, el relato está tan bien hilvanado que te engancha desde el principio, INDISPENSABLE para todo militante patriota

    2. «Derrota Mundial» gran pieza magistral. Atrevida, que nos impulsa a renovar nuestra perspectiva ante un mundo, si bien grotesco, una perspectiva llena de posibilidades para aprovechar la gran debilidad del enemigo para triunfar al final.

    Comments are closed.

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate