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IMPUESTO DE SUCESIONES, ¿ATAQUE A LA PROPIEDAD PRIVADA?

 

La Constitución de 1978, en su Artículo 33. 1. Y 2. reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia. Y habla de la función social de estos derechos, de los que manda delimitar su contenido, de acuerdo con las leyes.
La misma Carta Magna, en su Artículo 14, proclama el consabido dogma de la igualdad al establecer que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Con estos precedentes los españoles deberíamos estar tranquilos al tener asegurada constitucionalmente el derecho a la propiedad privada y a la herencia como medo de transmisión de aquella a los legítimos herederos, con lo que se cumple la función social de la propiedad.

Pero esto no es siempre así, como sería lo deseable. En primer lugar la concesión a las Autonomías de determinadas competencia, entre ellas las de la materia que nos ocupa, permite a cada órgano de gobierno de las mismas establecer una imposición tributaria más o menos laxa en función de sus intereses político económicos. Con ello queda afectado, si no vulnerado, el principio de igualdad entre españoles que queda a merced de haber nacido o estar residiendo en un territorio autonómico o en otro. En segundo lugar las evidentes alteraciones de la cuota impositiva, o mejor, la aplicación de unas mayores o menores exenciones de esta cuota, según Autonomía, atacan, además de a la igualdad, directamente al concepto de propiedad privada y derecho de herencia, pasando en ocasiones de una mera tributación lógica, ponderada y correcta, a una verdadera expropiación política por parte del poder autonómico.

En cuanto a la igualdad, son de ver los distintos criterios de exención del impuesto de sucesiones y donaciones. Para no cansar la atención del lector, ya que es un tema algo complejo y largo de explicar, al tratarse de 19 situaciones posibles con distintas ramificaciones por parentesco y edad, expondré, a modo resumen, que en 2018, hay un grupo de comunidades donde los descendientes más directos (Grupo I) pagan importes simbólicos del impuesto de Sucesiones: Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Madrid, Murcia y La Rioja, así como los territorios forales. Y otro segundo grupo de territorios donde no pagan si no superan determinados límites: es el caso de Andalucía (límite de 1.000.000€ de la base imponible), Castilla y León (400.000€) o Aragón, donde los menores de edad tienen una reducción del 100%, aunque con un máximo de 3.000.000€. Cantabria regula una bonificación del 100% si las bases imponibles son inferiores a 100.000€; Cataluña regula una bonificación, del 99% al 20% e inversamente proporcional a la base imponible. Y en la Comunidad Valenciana la bonificación es del 75%., ahora se ha reducido hasta el 50%.
Para el cónyuge, los descendientes, ascendientes y adoptados de 21 o más años(Grupo II): las comunidades que, prácticamente, liberan de tributación en 2018 a este grupo son, además de los territorios forales del País Vasco (tributan al 1,5%), Canarias, Extremadura, Madrid, Murcia y La Rioja.
En Donaciones, la rebaja es radical en Murcia y La Rioja –con una bonificación del 99% para parientes cercanos en el primer caso y del 99-98% en el segundo– y, por su parte, Asturias y Cantabria aprueban tarifas más beneficiosas para estos familiares.

Vemos por tanto, quebrada la igualdad, a veces con sensibles diferencias de trato, y se atisba una tendencia a aumentar el concepto impositivo, la cuantía de este.

Pero me preocupa todavía más el otro aspecto, el del ataque directo a la propiedad privada y a la herencia. Parece que la idea de los actuales poderes autonómicos está, por un lado en acabar con el derecho de propiedad mediante la asfixia económica a quienes pretendan quedarse con el producto del esfuerzo y trabajo de sus ancestros. Nada nuevo, está en sus genes y en sus postulados ideológicos.
Por otro lado, ante la falta de una buena gestión económica por su parte, ante la falta de liquidez del Gobierno del Estado, de quien se nutren las Autonomías (causada por el latrocinio de gobiernos de derecha y de izquierda en el pasado) no se les ha ocurrido otra idea que cargar contra la propiedad privada y la herencia para reponer así sus maltrechas arcas, matando dos pájaros de un tiro. De momento de manera tímida, pero a no tardar la asfixia a los herederos será brutal, hasta el punto de preferir (ya se han dado casos) renunciar a la herencia, producto del trabajo y el ahorro de los españoles, por no poder pagar los exagerados impuestos. Se convierte así este impuesto en una verdadera expropiación.

Los españoles debemos oponernos radicalmente a esta desigualdad de trato según Autonomías y al propio concepto expropiatorio de este impuesto. Nos ampara la Constitución y las leyes.

¿Qué no es un tema político importante?. Vosotros veréis. Pero os aseguro que quienes han tomado el poder al asalto y quienes les apoyan no van de frente y por delante, sino de manera sibilina vienen a por nuestros legítimos derechos por medio de altas exacciones. Yo quiero defenderlos. Es una cuestión de justicia social.

LLÁCER
17 de septiembre de 2018
Día de San Roberto Belarmino


 

La subida del impuesto de Sucesiones dispara un 31% la recaudación del Consell por herencias

https://www.lasprovincias.es/economia/subida-impuesto-sucesiones-20180917000809-nt.html

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