INSTAGRAM Y TIK TOK: LA ESTUPIDEZ HUMANA COMO NEGOCIO

La gente conoce a Microsoft por Windows pero hoy en día ese es solo una parte del enorme negocio de datos de Bill Gates, que se ha diversificado a la venta de datos con Linkedin o en el sector del juego con X-Box.

Y ahora intenta comprar Tik Tok en USA a los chinos (evitando de paso el boicot de Trump a las empresas de datos chinas). Su valor en Bolsa es casi el PIB de España.

Como pocos saben que Facebook es dueño de Instagram.

Luego están Google y Amazon con lo que se completa el cuarteto de los grandes en internet-datos.

Ahora bien, todos estos medios tan famosos y usados tienen dos funciones, una pública y otra menos conocida, aunque sospechada.

Pongamos Linkedin, no es solo ni principalmente un contenedor de curriculums profesionales, con 700 millones de usuarios, sino que es una plataforma de datos procesados por sus programas que se venden a miles de Recursos Humanos de empresas, gobiernos y centros empresariales mediante suscripción.

Linkedin procesa los datos profesionales que la gente introduce en sus ‘perfiles’ y efectúa resúmenes, tendencias, etc para uso de esos centros suscritos.

Facebook es en parte un sistema de comunicación por grupos, pero su rentabilidad está en la captación de información de sus usuarios. Lo mismo que Amazon, cuya función de venta es la función oficial, pero su rentabilidad en conocer los gustos de consumo de millones de personas es esencial para las empresas de marketing y ventas.

Millones de ofertas de productos salen seleccionados por estos datos en los correos y conexiones de internet. Ninguna empresa se inicia o lanza un producto sin analizar los datos de estas empresas de ‘recogida y proceso de datos’ de forma oculta, o cuanto menos no oficialmente declarada.

Todo esto es en realidad bien conocida y aceptada por la gente, pero desde hace unos pocos años ha nacido algo nuevo, algo realmente propio del podrido sistema actual.

Todo se inició con Instagram y ahora se ha multiplicado con Tik Tok.

En estos medios una multitud de jóvenes absolutamente idiotizados, drogados por el deseo de ser medio-famosos, aplaudidos y creerse distintos, muestran sus más absurdas actuaciones, con una completa desfachatez y falta de dignidad y privacidad.

No se trata de mostrar lo que se hace, se trata de ‘hacer’ para mostrarlo a una masa de idiotas ansiosos de novedades y tonterías.

Como declaró hace poco Richard Smith, especialista en este tipo de negocios y presidente de la Foundation of the Study of Cycle, el negocio de Tik Tok es “ser un catálogo de experiencias humana, es la nueva materia prima de la economía. Una base a partir de la cual ofrecer productos basados en el comportamiento de los clientes”.

Y podemos imaginar la basura de productos que deben fabricarse para la basura de conductas que se muestran en Tik Tok o en Instagram.

Cuando le preguntaron por qué Facebook no había comprado Tik Tok, y así quedarse con la competencia de Instagram, la respuesta es muy significativa: los poderes económico-políticos no desean un solo gran propietario sino dos o tres, de forma que se evite la idea de monopolio, aunque en realidad los dos o tres sean el ‘gran monopolio’.

Lo más indicativo de la degradación que sufren nuestros pueblos está en ver como la nueva juventud es incitada a ‘hacer cosas para mostrarlas en internet’, su vida es lo que pueden poder en Instagram o Tik Tok, lo demás no existe. No tienen personalidad sino una imagen externa creada en internet.

‘Son’ solo fachada, hacen para poner, no ponen lo que hacen.

BAU

 

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