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JOSÉ ANTONIO, TESTIMONIO

PATRIOTISMO VIRIL Y EL HOMBRE DE RAZA FUGAZ
 
“No hay más remedio que aplicarse cada cual en lo suyo, a la dulce esclavitud del trabajo. Sea nuestra oración de todas las mañanas: TE OFREZCO, ESPAÑA, LA LABOR QUE VOY A HACER DURANTE EL DÍA, PARA QUE TE PONGAS EN CAMINO DE SER PERFECTA; YO NO REGATEARÉ FATIGA EN MI TAREA HASTA ACABARLA CON PERFECCIÓN. Si no hacemos eso, no lograremos nada. Todo lo que llegue nacerá traspasado de muerte con ese frío del telar en que duermen las lanzaderas”.
José Antonio Primo de Rivera, 15-XII-1930. “JOSÉ ANTONIO, TESTIMONIO”, Editorial Doncel 1969.

El entonces falangista Adriano Gómez Molina publicó con motivo del XXXIII Aniversario del Alzamiento Nacional la obra arriba señalada. Se trataba de un libro de escritos -algunos íntimos- y de discursos distribuidos por orden cronológico y recopilados por temas del Fundador de la Falange. La novedad de dicho libro es que en el mismo aparecen una serie de textos que en su día no se recogieron, vayan a saber ustedes porqué, en las “Obras (in)Completas” que el Régimen del 18 de Julio publicó desde la Victoria de 1939 a través de la Falange oficial y organizaciones adyacentes y/o dependientes de la misma (Sección Femenina principalmente). Ediciones del Movimiento a lo largo de los años 60 publicó al margen de las citadas “Obras”, varios libros de textos inéditos de José Antonio; pero no sería hasta el año 1976 cuando el Instituto de Estudios Políticos de un Movimiento ya más que esclerotizado y moribundo publicara a título póstumo las obras “más completas” (valga la redundancia) que hasta entonces se habían publicado de José Antonio, se trataban ya de dos gruesos tomos y no del tomo de poco más de 900 páginas que hasta entonces se habían publicado de forma tan reiterada. Pero aún así, seguían siendo “incompletas” ya que en las mismas no aparecían textos que aparecieron a posteriori o que fueron “oportunamente” orillados por considerarlos entonces demasiado “fascistas”: “Germanos contra bereberes”, “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, “Aristocracia y Aristofobia”, tampoco apareció el informe secreto que sobre la situación política española José Antonio Primo de Rivera redactó e hizo llegar al gobierno italiano en el verano de 1935, etc…
Es muy curioso constatar que estas nuevas Obras “Completas” de José Antonio aparecieron en pleno proceso de Tra(ns)ición, es decir cuando el ya carcomido y corroído Estado del 18 de Julio estaba en pleno proceso de desmoronamiento y de autodestrucción, con un Movimiento Nacional y un Gobierno en manos de pseudo-falangistas: Ignacio García, conocido ya como “El Sepulturero” (último jefe del Frente de Juventudes, último jefe del SEU, último Secretario General del Movimiento…) y el canalla del “puedo prometer y prometo”, Adolfito Suárez. Esto último nos permite entrar en otro tema…
El autor del libro, más bien el recopilador del mismo, en el prólogo reivindica el discurso “revolucionario” del José Antonio de 1935 frente al presunto discurso “derechista” o “conservador” del Mitin de la Comedia del 29 de Octubre de 1933. Evidentemente el José Antonio de 1935-36 estaba mucho más radicalizado, pero el Eje Fundamental, los valores y los principios no habían variado un ápice entre ambos discursos. Sin duda este entonces falangista radicalizado (Adriano Gómez Molina) y “abierto a la izquierda” es de los que se quedó con el discurso puramente economicista de la Falange, como tantos otros que en los años sesenta-setenta exaltaban y se quedaron con la parte puramente sindicalista y societaria de la Falange a la vez que reuhían de los aspectos claramente fascistas que de su doctrina emergían, construyendo así una Pseudofalange más histérica que histórica.
La deriva de este entonces “rabioso revolucionario” que hasta el Discurso de la Comedia le parecía “poco revolucionario” y “derechista”, fue el colmo de lo grotesco y de lo risible. Este personaje tan “revolucionario” fue de los que entre otros muchos “falangistas” (Martín Villa, Rosón, Sancho Rof, Torcuatito alias “El Murciélago”, el citado Ignacio García, Eduardo Navarro, etc), pasó al equipillo del Perjuro Adolfito Suárez durante la Tra(ns)ición. Adriano Gómez Molina ya desde joven ocupó puestos muy significativos en el organigrama de la Secretaría General del Movimiento, en donde una de sus responsabilidades más significativas fue nada menos que la de Director de la Academia Nacional de Mandos del Frente de Juventudes, de la que salían los conocidos Instructores elementales y titulados en profesores de F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional) y Educación Física. Eran, por decirlo de alguna forma, los llamados a impartir a las futuras generaciones las esencias de lo joseantoniano; para luego acabar con las huestes del nefasto Suárez y su podrida UCD… Por cierto, según las malas lenguas su famoso (el de Suárez) “puedo prometer y prometo” lo cogió prestado de otro traidor “azul” hoy reconvertido en tertuliano telebasuril y que además presume de rabioso antifranquismo y antifascismo: Fernando Ónega. Éste en 1975 era nada menos que Jefe de Prensa de la Guardia de Franco, los que hasta entonces se presentaban como “los duros y los más puros” del Régimen y del Movimiento, en fin…
Evola en un famoso artículo que escribió en los últimos años de su vida, calificó al hombre moderno como “el hombre de Raza Fugaz”, es decir aquél que es incapaz de mantener los mismos principios, la misma concepción del mundo y de la vida, el mismo Eje Existencial a lo largo de toda su vida, ésta está presa de los vaivenes y de las corrientes que el mundo exterior nos depara sin poder mantener la solidez interior. Son seres volubles, cambiantes, como dice el popular refrán “se arriman al sol que más calienta”. Este tipo de hombres, así como el fenómeno hoy tan frecuente del “chaqueterismo”, son ya típicos de sociedades decadentes y ginecocráticas, sociedades de carácter materialista donde la cantidad prima sobre la calidad. También Evola evoca el principio de la “Impersonalidad Activa” para hacer frente a los procesos de destrucción que de la Modernidad emanan; no buscar reconocimientos ni recompensas, hacer lo que hay que hacer pero sin excentricidades ni grandilocuencias, frialdad y desapego ante un mundo que ya nada tiene que ver con nosotros, “laconismo militar de nuestro estilo” como decía José Antonio. Por ello el Maestro Romano comparaba al chulesco, presuntuoso y bocazas hombrecillo de la Modernidad con un crustáceo, aparentemente fuertes e indestructibles por fuera, enormemente frágiles por dentro…
Reivindicamos pues el Patriotismo viril, guerrero y de estirpe de la Falange Histórica, ello frente a las distintas y varias ‘deshechas’ e ‘izmierdas’ -que no son pocas en esta nacioncita venida a menos y de pesadilla, además de terreno de pasto del susodicho “Hombre de Raza Fugaz”-, y a cual más traidora, vil y repugnante.
FUERZA HONOR Y TRADICIÓN
Joan Montcau
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