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LA BANCA, ENEMIGA DEL TRABAJO

La gran verdad del estado capitalista: Un obrero puede trabajar muchísimo, pero el sistema de la usura financiera, protegido estatalmente, se encargará de recortarle sus beneficios.
Si existiese el honor no existiría la banca y la finanza, pues son actividades poco dignas de hombres honorables, pero si por alguna rara casualidad pudiesen darse ambas cosas en una misma época, rápidamente y progresivamente la finanza iría desapareciendo.
El sistema bancario tiene su base sobre la carencia artificial de dinero producida por la propia banca. La base del sistema bancario consiste en dejar en préstamo dinero que no existe. Todo el mecanismo bancario está expuesto en la pequeña obra de Joaquín Bochaca: “La Finanza y el Poder” (Nota de m88: es uno de los libros que pueden ser quemados por el Fiscal jefe de Cataluña), pero ahora nos vamos a referir a una de las más insignificantes fuentes de ingresos bancarios, que se apoya sobre la falta de dinero y la desconfianza que se ha logrado difundir en cuanto al cobro de letras y talones.
Imaginemos un mundo en el que la gente que debe algo lo paga, y forcemos aún más la imaginación que nos sobra el dinero, por ejemplo 900.000 pesetas, y ahora estudiemos lo que ocurre a todas las industrias españolas.
Por ejemplo, una imprenta, se compromete a imprimir una revista con una periodicidad de dos meses. El papel que debe comprar la imprenta vale 400.000 pesetas y una vez cargados los gastos de impresión, etc, y añadiendo un margen de beneficio del 5% – con el que trabajan la mayor parte de las empresas españolas que no se arruinan – la factura que se extiende a la editorial que ha encargado el trabajo es de 500.000 pesetas. La imprenta paga la factura del papel a 60 días y también gira la factura a la editorial a 60 días. El Banco cobra por una letra de 500.000 pesetas a 60 días lo siguiente:
Intereses: 8.084 pesetas
Comisión: 10.732 ,,
Correo: 10 ,,
Impreso de la letra: 2.400 ,,
La última cantidad no se la embolsa el Banco, sino el Estado pero como la Banca domina el Estado, da lo mismo.
Total 21.226 pesetas que desaparecen en la operación en manos de la Banca, la única que no ha producido nada. Si nosotros tuvieramos la seguridad de que la Letra se pagará a su vencimiento, podemos decirle al dueño de la imprenta que nos permita hacer de banco y le pagamos en efectivo las 500.000 pts, menos las 21.226 que le descontará el Banco. Nos da un recibo y lo guardamos en un cajón.
Al cabo de 60 días lo cobramos y como en ese momento ya se ha producido otra factura por el mismo importe – pues el trabajo era cada dos meses -, volvemos a pagarle a la Imprenta descontando las 21.226 y esto se repite 6 veces al año. Lo que quiere decir que con 500.000 pesetas hemos ganado 137.356 pts, es decir el 27,47% de interés.
Pero además le podemos decir al de la imprenta que nos permita sustituir al banco en el pago de papel. Nosotros pagamos el papel al contado y la imprenta nos lo paga a 60 días. Pedimos a la casa de papel que nos haga un 3% por pronto pago ( hoy se hace hasta un 5% y en ocasiones a 30 días) y repetimos lo mismo. A nosotros el papel nos cuesta 388.000 pesetas, pero a los 60 días la imprenta nos paga las 400.000 acordadas, de nuevo se repite 6 veces al año, así esas 400.000 nos dan 72.000 pesetas, un 18% de beneficio.
Sumando este beneficio al anterior tendremos 209.356 pesetas, que sobre las 900.000 nos da un interés del 23,26 % anual.
Los trabajadores que han intervenido en todo el proceso, desde la fabricación de la pasta hasta el acabado, embalaje, transporte, etc, han ganado una miseria, apenas para ir tirando, las empresas quizás un 5%, no más; nosotros como Banco, sentados en un sillón, hemos conseguido el 23,26 % de los beneficios sin trabajar y en una sola operación de una sola empresa.
A esto hay que añadir las miles de operaciones y las miles de empresas y:
A)Para los bancos este dinero es calderilla. Su negocio es el dinero escriptural ( acciones y demás operaciones en Bolsa)
B) Que no utilizan su dinero sino el de los demás.
Pero los partidos políticos, de izquierdas o derechas, no dicen nada. La banca es sagrada. Y mientras, edificios con materiales nobles se levantan en cada esquina.
El trabajo creador es denigrado en tanto que los banqueros – verdadera chusma moral – son la Alta Sociedad.
Se impone ver claramente que tarde o temprano los trabajadores, intelectuales o manuales, asalariados o pequeños comerciantes y empresarios, tendrán que levantarse al grito de:
¡EL TRABAJO CONTRA LA ALTA FINANZA!
MOTA
(Aparecido en el número 92 de la revista CEDADE)
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