LA “DESAPARICIÓN” DE JUAN CARLOS EL CAMPECHANO

Si el apagón informativo sobre Podemos sonroja a propios y extraños, pero a nadie sorprende visto lo que se le venía -y viene- encima en fechas inmediatas a los mandamases tradicionales PPSOE, la desaparición de la actualidad informativa del matador de Bostwana es algo que, por inesperado, sí que deja algunos interrogantes.

Las prisas con las que se decidió su abdicación y la clausula “por si acaso” que se incluyó en la transmisión de corona, hacían pensar a los que tenemos afición a observar la política, que el saco de mierda abierto por el yernísimo iba a salpicar y de lo lindo al Campechano.
Rumores hay de que el deterioro de salud del otrora bebedor social y hoy alcohólico anónimo, han sido decisivos para convencer a la Judicatura de que si los plazos se alargan lo suficiente, no tendrá que comerse el marrón en vida.
El último servicio a su dinastía estaría servido.

El tiempo dirá pero, mientras tanto, desde la Redacción de EC -que no le olvida- le queremos obsequiar con el único elefante que aún puede ponerse ante su ojo.

LARREA   AB/2015

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