LA IGNOTA ULTRADERECHA EN ESPAÑA

Siguen los periodistas de turno dándole vueltas al porqué no existe ningún partido de signo nacionalista, ultraderechista, identitario, socialpatriota.. (a elegir el palabro que más os guste) en España, y básicamente culpando a Franco de ello, que si es una dictadura cercana, que si malos recuerdos, que si no se han renovado en España como en Europa, que si la abuela fuma…

En algunos países de Europa, surgieron partidos de signo neofascista con cierto éxito nada más acabar la Segunda Guerra Mundial: en Alemania el SRP de Remer, en Italia el MSI, el Austria el FPOE.. naciones todas donde los fascismos históricos tuvieron años para impregnar la sociedad con sus ideas nacional-revolucionarias, y donde está claro que dejaron poso ideológico, y revolucionario. La cercanía en el tiempo no es motivo pues.

El caso español es muy distinto. De unos inicios fascistizados, el Régimen de Franco fue escorándose hacia la derecha clásica ideológica pura y simple (no analizaré los motivos, que siempre son discutibles). Y de esta forma, el español medio de a pie identificado con aspectos positivos de la obra del Caudillo: religiosidad, ausencia de delincuencia, espíritu de unidad nacional, apoyo a las FOP, etc, etc, que en esencia son valores de derechas de toda la vida, pero no exclusivamente nacionalsindicalistas, o fascistas si queremos, se identificó con las ideas base del franquismo, del conservadurismo tradicional español, monarquía y “amigo americano” incluido.

Tras la muerte del Caudillo y el harakiri político de las Cortes del Régimen, el español de a pie de derechas quería seguir viviendo con paz, orden y tranquilidad, y poder ir a misa los domingos. Y como no podía ser de otra manera, Alianza Popular y la UCD (centroderecha en esencia, no lo olvidemos), colmaron sus expectativas en una democracia de partidos que “era inevitable”, “y es que había que estar con los tiempos y en el mundo”.

Podemos afirmar sin temor a equivocarmos, que el Partido Popular hoy representa ese ansiado “Podemos de derechas, patriota”, que tanto han anhelado los estrategas de la, a veces mal, pero otras muchas bien, llamada ultraderecha española. Aunque en esencia los liberales se diferencian poco en su praxis y por su dejar hacer, de ciertos partidos socialdemócratas o de izquierdas europeos, la realidad es que el españolito medio que tiene un retrato del Generalísimo en su casa, lleva un llavero con el águila de San Juan, o tienen una botella de vino con la cara de José Antonio (otro icono de la política, de los que tanto gustan en España, pero a los que nadie lee o escucha), se siente satisfecho con ese partido fundado por ex ministros de Franco, y que nunca ha condenado en el Congreso el Régimen del 18 de Julio. Lo demás (autonomías, excarcelación de etarras, impuestos confiscatorios a la clase media, aborto libre, abolición de la mili, o una educación desastrosa), lo acepta a regañadientes, pero “el miedo al rojo y al separatista”, amortigua sus temores y tranquiliza su conciencia a la hora de votar.

Que no haya habido ultraderecha en España, y que tampoco tiene visos de haberla en mucho tiempo, es normal, salvo aquel escaño solitario del 79 al 82 de Blas Piñar, cuando aún se esperaba que los militares “hicieran algo”, y no era un voto del todo perdido; la renovación del franquismo conservador, proyanki y monárquico la hizo AP primero, y el PP después, donde sus juventudes todavía sacan fotos personales con la bandera española con el escudo anterior a 1981, que no a la constitución, y se habla bajo mano en sus filas de “votar contra rojos y separatistas” (bueno, y ahora contra los moros).

No existe espacio a la derecha del PP, porque los millones de españoles “fachas” votan al PP y lo seguirán haciendo. No existe cultura nacionalsindicalista o fascista en España, salvo en grupos muy minoritarios, así que difícilmente la va a haber neofascista. Es hora de formarse, de no capitular jamás, y de no bajar nunca nuestras Banderas, pero no de pensar en triunfos electorales dignos de mención imposibles. El estado del bienestar moderno, de inspiración fascista, no lo olvidemos, también ha amortiguado aunque sea por los pelos, cualquier ansia revolucionaria o de cambio radical del pueblo español.

Lo único que queda son los “derecha, segunda parte”, aunque más allá de algunos concejales puntuales, poco más se puede avanzar. Estamos solos entre los que nos rodean, tenedlo presente, pero no cejéis en el empeño de seguir y no renunciar a nuestras ideas básicas y revolucionarias.

Llegarán circunstancias históricas mejores, no lo dudéis. Esto es una carrera de fondo; recordad el punto 27. Todo lo demás, más de lo mismo.

R. GARCÍA

 


 

¿Por qué no triunfa la ultraderecha en España?

http://www.huffingtonpost.es/2017/02/14/ultraderecha-espana_n_14738990.html

 

GARC-2

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