LA INOCENTADA DEL 78

 

“La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total; ni igualdad ante la ley, ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad cuando el odio y el crimen han sustituido al mutuo respeto; ni la unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial más que por el regionalismo, que los propios poderes fomentan; ni integridad y defensa de nuestras fronteras cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras que predican la destrucción y reparto de nuestro suelo”.
Manifiesto de Las Palmas, Francisco Franco, Sta. Cruz de Tenerife, 18-VII-1936

Estas palabras escritas por Franco dando inicio a la Cruzada de Liberación Nacional contra la República masónica y demomarxista, parecen una prefiguración exacta de lo que hoy está ocurriendo en nuestra Patria, nuestra España sumida otra vez en la corrupción y degradación más absolutas, parece que vivimos en una reedición de la demencia, la locura y la descomposición ocurridas en etapas previas al Alzamiento Nacional, estamos de nuevo ante un Finis Hispaniae…

Dentro de unos días se cumplirán 40 años de la aprobación de la Constitución, un texto en el que ya hoy en día nadie cree y por supuesto nadie cumple, hasta la nauseabunda y asquerosa derechita cobarde habla ya de su “reforma”. Para llegar a este engendro del cual estamos pagando desastrosas consecuencias para nuestra Patria y las generaciones venideras, se efectuó un auténtico golpe de Estado efectuado por un gobierno de perjuros y de traidores procedentes del propio franquismo (del más desideologizado y también el más servil con el hoy denominado “dictador”, era la conjura de los rastreros), encabezado por un siniestro personaje sin escrúpulos, un personajillo que hasta 1975 como dijera el gran Utrera Molina “sólo se había distinguido hasta entonces por su profunda superficialidad y por su sentido de la colocación”, un charlatán de ferias y encantador de serpientes, pero escaso de lecturas y no digamos inteligencia (él mismo “presumía” de no haber leido un libro entero en su vida…), estamos hablando de Adolfo Suárez, el considerado como “motor del cambio” pero que en realidad no fue nada más que un instrumento de la subversión para que iniciara el proceso de transformación de España hacia el putiferio y estercolero actual.

La ley de Reforma Política aprobada dos años atrás por las últimas Cortes Orgánicas de Franco (18-XI-1976), en gran parte por la vía de la farsa, de la trampa y del engaño, fue el mecanismo que permitió la destrucción institucional del sistema político anterior e instaurar otro nuevo, en palabras de Blas Piñar “la sustitución del Estado Nacional por el Estado Liberal”. No se trataba de una “reforma”, trampa legal con la que se pretendía engañar a los Procuradores en Cortes, Consejeros Nacionales y por su puesto a todo el pueblo español, hasta tal punto fue así que el miserable de Adolfo Suárez pidió al pueblo español el voto favorable a dicha ley en el referéndum de Diciembre de 1976 “para perfeccionar la obra de Franco”; se trataba de una auténtica ruptura, ruptura pactada con la subversión democrática de dentro y fuera de España. Con la aprobación definitiva de la Ley de Reforma Política, con la “voladura controlada del sistema jurídico-político de Franco” (Sigfredo Hillers) el camino hacia la Constitución estaba ya allanado…

La actual Constitución fue redactada precisamente por 7 enanitos, una caterva de liberales plutócratas, izquierdistas y separatistas, a saber: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero de Miñón, José Pérez Llorca, Gregorio Peces Barba, Jordi Solé Tura, Manuel Fraga y Miguel Roca. Éstos fueron los autores de semejante engendro masónico y antiespañol que el pueblo español aprobó votando un maldito 6 de Diciembre de 1978, hace ya cuatro décadas. Como dato curioso resaltar que una vez aprobado vía Referéndum Nacional, el Rey Perjuro sancionó la Constitución el 27 de Diciembre y “curiosamente” fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el día 29, cuando lo normal hubiera sido hacerlo el día 28, pero claro dicho día coincidía con el Día de los Santos Inocentes, tradicionalmente dedicado a las bromas, aunque hoy a cuarenta años vista aquella Inocentada no se trató de una bromita cualquiera, sino de una auténtica canallada perpetrada contra nuestra Patria. No hay nada más que ver el estado lamentable en el que nos encontramos hoy, un Estado podrido hasta la médula, una sociedad vil y abyecta como ninguna, unas juventudes adocenadas, con taras varias a cuál más deleznable y totalmente apátridas, una nación entera fracturada en múltiples pedazos irreconciliables entre sí, invadida por fuerzas alógenas y ajenas a nuestra Cultura, Raza y Tradición, y ello con la complicidad de los politicastros de dentro.

Estamos ante un nuevo Finis Hispaniae sin duda, pero como dijo en una ocasión Franco ante una concentración del Frente de Juventudes (fundado precisamente un 6 de Diciembre…): “MIENTRAS HAYA UN NÚCLEO QUE REPRESENTE LA SALVAGUARDA DE LO PERMANENTE, NADA ESTARÁ COMPLETAMENTE PERDIDO”.

Mantenerse en pie ante un mundo en ruinas como decía Julius Evola, pero también caminar y avanzar sobre ellas…

¡SEMPER FIDELIS!

Joan Montcau

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