LA LEGION «SAINT GEORGE»

Durante el transcurso del año 1943 nace una de las unidades más misteriosas de las Waffen SS: el grupo Britishe Freiwilligen Korps, la Legión de San Jorge
La Gran Bretaña había visto nacer antes de la guerra un importante movimiento fascista, la British Union of Fascism o BUF de Oswald Mosley. Exoficial aviador de la Gran Guerra, exparlamentario, exministro, este joven político, cuyo talento y valor reconocen sus propios adversarios, rompe con los conservadores y luego con los laboristas, de quieres había sido, de unos y otros, el “comming man” el hombre que sube.
Se lanza a una aventura que parece demente en la vieja Inglaterra del Establishment victoriano: bandas de música, camisas negras, columnas de militantes que maniobran en Hyde Park e incluso en el East Enda y discursos incendiarios que llenan Albert Hall o Earls Court de multitudes apasionadas.
Britain awake! grita Oswald Mosley, imitando el “DeutschIand erwache” de Adolf Hitler,
El contagio fascista es tal en esta Europa de los años treinta, que Mosley recluta multitud de seguidores. Pero, si bien conoce algunos triunfos, no tarda en cosechar fracasos. Los más dolorosos le vienen de algunos partidarios que le encuentran “moderado”.
Algunos prefieren unirse a la “Imperial Fascist League”, del veterinario Arnold Leese, que enarbola francamente la cruz gamada en el centro de la bandera británica. Todavía más radicales son los amigos de William Joyce fundador de la National Socialist League. Este temible agitador, de origen irlandés, tiene un temperamento de jefe y una fuerza de cargador de leña, su mejilla derecha está cortada por una cicatriz que le va de la boca a la oreja, recuerdo de una reyerta a cuchilladas con los rojos en los arrabales londinenses.
Si Mosley ha sido puesto en prisión preventiva desde el comienzo grupo de la guerra, Joyce se ha refugiado en Alemania. Le acompaña otro nacionalsocialista británico: John Amery. Se trata del muy auténtico hijo de uno de los ministros de Churchill.
Hasta el principio de la guerra en el Este, Amery y grupo están poco menos que tranquilos. Mas cuando todos los países mandan tropas o legiones a combatir al lado del Reich en la cruzada contra el bolchevismo, los dos camaradas se dicen: ¿Y por qué no han de ir los británicos?
Dentro de la Orden Negra existe un ala que admira al viejo imperio inglés y la idea por ello es bien recibida.
Pero ¿dónde encontrar a los relutas para el cuerpo británico de las Waffen SS? En los campos de prisioneros, propone inmediatamente GottIob Berger.
Encontrarán bastante pronto un centenar. Ingleses, claro está, más también escoceses, de Gales e irlandeses aunque los miembros del IRA enviados en “misión especial” su país por los alemanes trabajan más por cuenta de la Abwehr que de las SS.
Así Frank Ryan, ex-voluntario de las Brigadas Internacionales, reconvertido al nacional-socialismo se dedica a esta labor…
Los voluntarios británicos de las Waffen SS piden a Gottlob Berger: “Nosotros queremos de jefe al general de Brigada Parrington”
Este oficial fue hecho prisionero en Grecia en 1941 y parece dispuesto a luchar “contra el comunismo”. Berger, en un informe a Himmler, hace de él un retrato lisonjero: es un hombre entusiasta y sincero…
Nadie sabe lo que ocurre luego. Rápidamente los voluntarios de la “Saint George”, que llevan en el cuello los tres leopardos del antiguo y fuerte reino anglo-normando, se muestran más útiles como propagandistas que como combatientes. Se instalan en Hildesheim, en uno de los castillos de la SS.
Amery y Joyce multiplican a los campos las visitas, hablan por radio y celebran mitines. Gracias a ellos los británicos no están ausentes en la aventura de las Waffen SS.
La unidad fue asignada a la 3.ª Compañía del batallón de reconocimiento de la 11.ª División de Granaderos SS Nordland, bajo el mando del Obersturmführer sueco Hans-Gösta Pehrson. El contingente del Cuerpo Libre Británico fue comandado por el sudafricano SS-Scharführer Douglas Mardon, y fueron enviados a unirse a una Compañía de las Waffen SS en el frente oriental, un destacamento que estaba situado en el pequeño pueblo de Schoenburg cerca del margen occidental del río Oder.
El 22 de marzo, cuando la Compañía de las SS se estaba atrincherando, fue parcialmente invadida por un elemento de avanzada del Ejército Rojo que se había metido en su posición por accidente. Aunque los tomó por sorpresa, los soldados de las SS, incluidos los voluntarios del Cuerpo Libre Británico, recuperaron rápidamente la iniciativa y lanzaron un vigoroso contraataque, expulsando a los soviéticos.
El 16 de abril de 1945, el Cuerpo se trasladó a Templin, donde se uniría a la compañía de transporte del personal del cuartel general de las Waffen SS Obergruppenführer Felix Steiner. El 29 de abril, Steiner decidió romper el contacto con los rusos y ordenar a sus fuerzas que se dirigieran al oeste hacia el cautiverio angloamericano.
Amery y Joyce, capturados por sus compatriotas, serán juzgados y ahorcados. Sus hombres desaparecerían todos en la muerte o en el silencio. La historia de los SS británicos sigue siendo un secreto de Estado. Los soldados de Su Majestad, convertidos en soldados del Führer no han hallado ningún testigo.
JAVIER FERNÁNDEZ
Berry y Alfred Minchin con oficiales alemanes
El sueco Hans-Gösta Pehrsson
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