LA LEGITIMIDAD REPUBLICANA

Se ha convertido en el discurso oficial, se enseña en los colegios, se deja caer con aplomo por cualquier ignorante en una conversación a menudo intranscendente… es la frase impuesta para definir el periodo histórico que abarca desde el 14 de Abril de 1931 hasta el 17 de Julio de 1936: ” la legitimidad republicana “.
Si rascas un poquito, son suficientes un par de minutos -si te los concede el “Séneca”- para que el mundo se desplome bajo sus pies.
A menudo basta con la reveladora cifra del prestigioso historiador e hispanista, Stanley Payne, “De abril de 1931 a julio del 36 hubo 2.225 muertos por causas políticas. Causados por derechistas, 15.”  (S. Payne, “La primera democracia española”, p.404). A partir de ese momento la conversación deja de interesar y lo más normal es que escuches monosílabos inconexos como todo argumento, entre los que se intuye “golpistas”, “asesinos” y “fascistas”, porque estos calificativos suelen dar por rematado favorablemente cualquier debate que pretendía ser inteligente.
Pero… pero, si tras tragar aire dos veces, por no zanjar el asunto a la española, comienzas a exponer con una sonrisa y enormes dosis de paciencia: la Ley de Defensa de la Republica con su censura de prensa (ooohhh, la libertad de prensa, el santo y seña de la democracia), los partidos políticos proscritos con el apresamiento arbitrario de sus líderes (posteriormente vilmente asesinados en las prisiones), el intento de golpe de estado de las izquierdas en el 34 (organizado por los mismos que gobernarían dos años después), las quemas de iglesias por todo el territorio nacional , etc, etc, etc… la cara de tu interlocutor se convierte en una mueca a mitad camino entre Jerry Lewis y Louis de Founes.
No voy a extenderme más sobre este asunto, el que quiera persistir en la ignorancia -ignorancia que genera odio- que lo haga y el que quiera aprender, que vaya a Salamanca.
Uno se aburre de intentar debatir con necios.
Pero de regalo -hoy estamos que lo tiramos- y como despedida, les dejo un artículo de uno de los líderes de masas de la “legitimidad republicana”. Paco Largo Caballero, dixit:
“Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia’). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacia la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación).
Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Mas no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas.
¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe prepararse… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”.
El Socialista, 09-11-1933.
NdR.- El discurso que transcribe íntegro el diario El Socialista, lo pronunció días antes Largo Caballero en Don Benito (Badajoz). Obsérvese la fecha, 1933 , poco antes de perder las elecciones (que ganarían las derechas), un año antes de la revolución de Asturias y casi tres de la guerra civil.
¿Quién quería la guerra?
LARREA     NOV/2020
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