LA LEY ‘SECRETA’ PARA LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

Nos anuncian “a bombo y platillo” que la independencia de Cataluña será inmediata si no hay referéndum. Con o sin referéndum, tanto les da, Cataluña va a ser independiente. Y ello lo deducen de la ley secreta para la independencia, ley al parecer no tan secreta ya que ha podido ser “filtrada” a la Prensa.

En esa ley secreta se especifican una serie de medidas y previsiones sobre la materialización de la independencia unilateral en temas tales como quiénes serían ciudadanos catalanes y cómo sería posible obtener la nacionalidad; qué leyes españolas permanecerían en vigor y cuáles dejarían de estar en vigor automáticamente; cuál sería el destino de los funcionarios de la Administración General del Estado que residan en Cataluña; qué pasaría con los contratos de obra o servicios públicos firmados por el Gobierno central y con los inmuebles propiedad del Estado español.
La mayoría independentista del Parlament ha impuesto ya una reforma del reglamento que permitiría la aprobación exprés del texto en trámite de lectura única. En apenas 48 horas, sin capacidad de reacción por parte de la oposición, la independencia se pondría en marcha.

Bien, yo no sé si se trata de una nueva entrega del cuento de los tres cerditos y el lobo. Yo no sé si la tropa de sediciosos van a tener lo que hay que tener para cumplir lo que amenazan, yo no sé si ellos o la sociedad a la que deben servir y la del resto de España han caído en la cuenta de que estos personajes están realizando a cámara lenta un golpe de Estado por encima y contra la legalidad vigente, más grave que los golpes al uso hasta ahora, ya que, además de peligroso para la paz social, cansa y aburre hasta la extenuación.

Pero lo que sí tengo claro es que en una sociedad seria y como Dios manda, este paso en falso, ya que no los anteriores, les debía de llevar directos a prisión. Y solamente aplicando las leyes.
Lo que sí tengo claro es que solo puede entenderse su bravuconería, deslealtad y traición por el hecho de que, enfrente, no tienen a nadie. Porque el Estado Español, el Gobierno que le representa y tiene la obligación de actuar, cumpliendo y haciendo cumplir la leyes, como juró, hace dejación de funciones y, más allá de tímidos recursos al Tribunal Constitucional, cuyas Resoluciones los separatistas se las pasan por el forro, nadie les inquieta ni en sus acciones, ni en sus proyectos ni en sus amenazas.

Pero, con todo, no tienen ellos toda la culpa, que sí la responsabilidad. La culpa la tiene también, en mancomún, una sociedad, parte de la cual mantiene con sus apoyos a un Gobierno sin una idea concreta de España como Nación desde hace décadas, una idea de España que definen como marca, como si de un Lacoste o Fred Perry se tratara. Más preocupados en tratar de tapar sus desvergüenzas, cosa ya imposible, que en gobernar esta nave a la deriva en que han convertido a España.

La culpa la tiene esa parte de la sociedad que nadan entre el concepto de España-Nación y las Nacionalidades, entre la Unidad Nacional y el federalismo, entre el apoyo al Referéndum en Cataluña y la indisoluble unidad patria.

La culpa la tienen esa parte de la sociedad que ansiaba un cambio porque no podía soportar el alterne en el poder de la casta y se han convertido ellos mismos en casta, aunque crean descubrir que apelando a la Patria para hurtársela a quienes solo la querían para sí con ánimo de exprimirla, van a detentar la adhesión y el favor de ésta. Sin conocer que el concepto de Patria es algo mucho más profundo en el ser nacional que los espúreos intereses de partido, sea éste cual sea.

Y en definitiva, la culpa la tenemos quienes, hartos de predicar en el desierto en busca de la redención del ser de España, de sus tierras y de sus hombres, aunando Pan, Trabajo, Dignidad y Justicia Social, nos hemos olvidado de predicar en nuestro propio terreno ideológico, de aplicarnos nuestras consignas y no hemos sido capaces de generar ilusión y compromiso en nuestro pueblo alrededor de un solo movimiento en pos de Patria, Justicia y Revolución. Y para no fustigar solo a los que están, quizá la culpa la tiene también ese sector social que, simpatizando con nuestras ideas, no ha venido desde hace ya largo tiempo a engrosas nuestras filas y a compartir responsabilidades con nosotros. No se nos puede criticar solo desde fuera, desde los aledaños a nuestras trincheras, sin haber arrimado el hombro con nosotros.

Nunca es tarde para reaccionar. Nunca es tarde para evitar lo inevitable. O al menos para intentarlo. Ahora todavía está el pueblo a tiempo para responderse a dos sencillas preguntas: ¿Voy a hacer algo cuando decreten la independencia de Cataluña?, ¿consentiré la secesión?.

Si a la primera pregunta responde con un sí, hay esperanza. Hay que pensar que un banderín de enganche se realiza en cuestión de días. Si a la segunda pregunta responde con un sí, que nadie nos vuelva a mencionar a la Patria, a sus tierras, a sus hombres, sus derechos, sus libertades, sus justicias o injusticias, porque la Patria habrá desaparecido.

¿Lo consentiremos, Españoles?.

LLÁCER
22 de mayo de 2017.
Día de Santa Rita

 


 

La independencia de Cataluña será inmediata si no hay referéndum

El ‘Govern’ ha mantenido en secreto durante meses la ley que pretende romper con España. Esta norma detalla cómo será este proceso que contempla la declaración unilateral de independencia

http://politica.elpais.com/politica/2017/05/21/actualidad/1495389893_104663.html

 

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