LA MUERTE DE FRANCESCO CECCHIN

 

“Francesco Cecchin es realmente joven. Todavía no tiene dieciocho años. Él es alto, rubio y con ojos azules. En resumen, el hermoso chico clásico lleno de chicas enamoradas de él. Pero para él, la prioridad es solo una: la política. Es un militante del Frente de la Juventud; asiste a la sección de via Migiurtina, el área más importante del llamado “Barrio Africano”. El único puesto avanzado de toda el área, que es notoriamente fascista.”

“Y Francesco voló sobre el asfalto de un patio, con las llaves en la mano, una forma extraña de morir …”

El 28 de mayo, mientras colgaba carteles del Frente de la Juventud con otros cuatro camaradas, Cecchin participó en una acalorada discusión con un grupo de activistas de la sección del PCI de Via Montebuono que le amenazaron de muerte. El clásico “no me tapes los carteles que me irrito” en una época en que el activismo del militante fascista en Italia era más que una moda y que acarreaba un doloroso precio.

Esa misma noche, Cecchin salió con su hermana y un amigo a cenar. Mientras estaban en la Piazza Vescovio en el distrito de Trieste, fue reconocido por un grupo de personas que llegaron a bordo de un Fiat 850; dos de los pasajeros salieron del coche y comenzaron a perseguirlo. La hermana y el amigo fueron separados de él, que rápidamente advirtieron a la policía del hecho. Perseguido por las calles se dirigió a la residencia de un amigo.

No hubo testigos de la mortal paliza a Cecchin y se le encontró en el fondo de un patio de luces de tres metros de altura sin conocimiento. Después de diecinueve días de coma, Cecchin murió el 15 de junio.

Durante mucho tiempo, muchos han tratado de acreditar la tesis de una “caída accidental”; sólo más tarde se descubrió, ante la presión social, que el patio de luces era el lugar del asesinato y que el motivo del ataque fue la disputa sobre los carteles de aquel mismo día.

Otro fascista muerto, otro asesinato que ha salido gratis a sus autores gracias a la complicidad o ausencia de las autoridades.

Como conclusión, si algo debe quedarnos grabado a fuego es que “Si matar fascistas no es delito, al menos que sepan que no sale gratis”. El camarada que lo dijo cumple cadena perpetua en Italia. Él no se quedó quieto.

Camarada Francesco Cecchin: ¡PRESENTE!

A. MARTÍN

 

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