DOS DE JULIO DE 1212

Los ejércitos cristianos se encaminaban hacia el Sur para enfrentarse a las tropas almohades en la que será conocida como batalla de las Navas de Tolosa.

No fue una batalla más, sino que marcó un antes y un después en la Reconquista.

Fue, además, un momento en el que los reyes cristianos lograron aunar sus fuerzas frente al enemigo común. Faltaron los reyes de Portugal (Alfonso II) y de León (Alfonso IX), pero sí acudieron los reyes de Castilla (Alfonso VIII), Navarra (Sancho VII) y Aragón (Pedro II).

La batalla tuvo lugar el 16 de julio, pero en realidad había empezado muchos días antes, cuando el rey castellano, a través del Papa Inocencio III, convocó a la cristiandad para hacer frente a la amenaza almohade.

El Papa accedió a la petición, y en los púlpitos de toda Europa se llamó a acudir a la frontera hispana en mayo de 1212.

Además el Papa ordenó a los reyes cristianos que aplazaran sus discordias personales en favor de la magna empresa común.

EL CENIZO

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